Discriminar afecta la salud

Por Fabio Pérez

Discriminar afecta la salud y, por desgracia, se trata de un fenómeno versátil y bastante extendido en el sector clínico.

Esto significa que, por causa de prejuicios sociales, se cometen constantes violaciones a los derechos humanos a la hora de brindar atención sanitaria.

Se trata de un fenómeno que afecta lo mismo a los usuarios que a los trabajadores de las unidades médicas.

Adopta muchas formas. Las más frecuentes son prácticas que hacen eco de lo que suele verse día a día en la sociedad.

En la rutina clínica se discrimina por razones como el origen étnico, la preferencia sexual, la condición de migrante o los antecedentes penales de los pacientes; también a causa de estereotipos de género.

Las acciones derivadas de la intolerancia, los prejuicios y los hábitos discriminadores son más habituales de lo que uno piensa.

Dentro de los efectos que acarrea se encuentra el alejar a los servicios sanitarios de una meta deseable la cobertura universal en salud.

Desalienta a individuos que necesitan asistencia médica, divide a la gente, daña la autonomía de los afectados al tiempo que los priva de su dignidad básica.

Además, está más que demostrada su influencia en los determinantes sociales de la salud, es decir, las circunstancias en que la gente nace, crece, vive, trabaja y envejece.

PROBLEMA INTERNO

En el centro del asunto están ubicados los trabajadores sanitarios y sus derechos.

Porque discriminar afecta la salud se requieren acciones dirigidas a mejorar la normativa laboral y las condiciones de trabajo; otra medida indispensable sería combatir las desigualdades de género. En las unidades de salud, cabe mencionar, la fuerza de trabajo es mayoritariamente femenina.

Ahora bien, la narrativa vigente culpa a los profesionales sanitarios del trato diferenciado.

No obstante, debe señalarse que requieren apoyo en asuntos clave:

  1. El desempeño de sus funciones y responsabilidades.
  2. La reivindicación de sus derechos.

Lo ideal sería que se definiera un marco legal sólido y un aparato de investigación robusto de modo que se promueva la rendición de cuentas y el combate a la discriminación.

Sucede con frecuencia que las leyes que rigen el ejercicio clínico contradicen la base de evidencias disponibles en un caso.

De ahí la necesidad de adecuar el marco legal a los escenarios que se contemplan en el terreno de la salud pública, cuidando que se sostenga una perspectiva respetuosa de los derechos humanos.

Otro desafío es el de combatir las causas subyacentes a la discriminación tanto al interior como al exterior del sistema sanitario.

Conseguir resultados exige establecer una colaboración efectiva con organizaciones de la sociedad civil que representan a los trabajadores de la salud y a grupos afectados por prácticas discriminatorias.

Gobiernos, organismos y líderes comunitarios deben poner de su parte y pronunciarse contra la intolerancia en la asistencia sanitaria.

BARRERAS

En todo el mundo hay personas que topan con obstáculos de gran calado cuando intentan acceder a la atención sanitaria de calidad.

Dichas barreras varían de país en país, y dentro de un mismo territorio hay diferencias de una región a otra.

Cabe mencionar que algunas dificultades están presentes en todas partes.

El trato diferenciado suele apuntar hacia colectivos específicos, es decir, minorías que son estigmatizadas o reciben malos tratos por parte de los asistentes médicos.

Las autoridades mexicanas han reconocido que discriminar afecta la salud y que se trata de una práctica extendida en los establecimientos dedicados a brindar asistencia clínica.

Esto, si bien afecta principalmente a poblaciones marginadas, también victimiza a profesionales sanitarios que son discriminados por compañeros de trabajo y empleadores.

Los actos discriminatorios rara vez se fincan sobre una sola característica de sus objetivos.

Individuos con alto riesgo de infección por el VIH, por ejemplo, suelen enfrentarse a múltiples maneras de ser vulnerados: por la enfermedad en cuestión, por su orientación sexual, por la intolerancia y más.

El ideal es establecer instalaciones sanitarias accesibles para todas las personas. Alcanzarlo demanda, entre otras cosas, que la gente más vulnerable tenga acceso a ellas. De otro modo no se conseguirá el objetivo de la cobertura universal de salud.

Además, la discriminación también influye en que no se obtengan metas relacionadas con males específicos como el sida, la tuberculosis o la hepatitis.

MUJERES

Si bien se han registrado progresos cuando se trata de la atención que se brinda a las mujeres, los sistemas de salud de distintas partes del mundo siguen fallando en momentos clave de sus vidas, particularmente en la adolescencia y la vejez.

Hay cuatro tipos de barreras de consideración asociadas a un trato diferenciado con raíz en el sexo del paciente: económicas, socioculturales, normativas e institucionales.

Muchas féminas carecen de fácil acceso a servicios clínicos porque laboran en la arena informal. Es el caso de buena parte de las empleadas domésticas.

Otra cantidad importante depende económicamente de sus parejas o de algún familiar y bastantes de ellas dedican su tiempo a un trabajo no remunerado y no reconocido, sin el beneficio de la seguridad social.

La falta de derechohabiencia es un tema delicado especialmente cuando afecta a las mujeres en edad reproductiva.

ADULTOS MAYORES

Otro grupo sumamente afectado por la discriminación es el de los adultos mayores que no logran jubilarse y tener una pensión.

Por esa razón ven limitado su acceso a los sistemas de seguridad estatales.

Los individuos en la tercera edad enfrentan problemas para conseguir trabajo y dificultades de salud.

Queja frecuente de las personas en el invierno de la vida es que se les niega la atención médica y que en instituciones del sector público reciben atención de baja calidad así como maltratos.

A eso cabe añadir que el servicio sanitario que obtienen no proviene de personal especializado en geriatría.

Otro problema tiene que ver con la instituciones de salud y el desabasto de medicinas para los padecimientos más comunes de ese grupo poblacional.

Hablamos de afecciones como diabetes, presión alta, incontinencia, osteoporosis, tumores malignos o enfermedades cardiovasculares.

Minorías como indígenas o bien homosexuales son más blancos comunes de la discriminación en el ámbito clínico.

Discriminar afecta la salud y su impacto es demasiado importante como para no hacer algo al respecto.

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