Por Miriam Canales
Las mujeres en la música electrónica en México conforman un nicho históricamente vasto que debería ser más fecundo y reconocido.
En el ocaso de este 2025, una voz femenina emerge en la escena con una propuesta disruptiva y contrastante: electropop con maquillaje e indumentaria en colores neón que se fusionan.
Shrimp (camarón) es el título del álbum debut de Jules Vil (Juliana Vilchis Prado), joven de 25 años originaria de la Ciudad de México, radicada en Mazatlán, Sinaloa.
La costeña ciudad, que ha sido llamado “El Miami de México” por grupos como Calibre 50, destaca por su faceta recreativa y playera como ruta de escape en el norte de México, con olas, mariscos y fiesta, de donde emerge la música de banda y su fusión de tuba y estridencia plagada de altas dosis de testosterona.
Jules comenzó su carrera tocando para la Orquesta de Mazatlán. A pesar de su juventud, en su cabeza conviven los sonidos retro del New wave y los Talking Heads con beats modernos. Ha asumido el reto de cantar en inglés, que no es su lengua materna, compaginando un concepto artístico muy afín al glam rock, con maquillaje y pelucas en tonos chillantes, con semejanza a iconos contemporáneos como la cantante Grimes.
Así se escribe la génesis de una nueva figura femenina en la pista de baile con canciones como las rítmicas Hunger my way, On my knees, Bill o la calmosa Gently, producidas por Gil Tapia.
¿Por qué el título de Shrimp?
(Risas). Yo lo tenía pensado desde los 16 años, acabo de cumplir 25. Ya era un tiempo largo en que llevaba pensando el concepto de mi álbum. Trata de mi primera experiencia mazatleca, cuando era niña, que fue gracias a mi abuela, a través de los camarones: fritos, empanizados, en aguachile. Para mí, la experiencia mazatleca se une en un camarón y por eso tanta exposición de este símbolo en el álbum y en el concepto visual.
¿Qué carrera fue la que estudiaste?
Licenciatura en Música en Mazatlán. Fue una de las razones por las que llegué a Sinaloa. La escuela donde quise estudiar me permitía practicar mis habilidades dentro de una orquesta profesional.
Me llamó la atención tu perfil porque eres un talento fuera de la escena capitalina. ¿Por qué has querido apostar por la música electrónica? ¿Qué te gustaría aportar al género?
Yo vengo de muchos lados de la música: clásica, latina, fui criada con rock… pero no tenía a nadie que me ayudara a empezar. Estaba sola con mis sintetizadores, mis máquinas, mi computadora y se fue generando un estilo por mi energía, porque bailo mucho, soy feliz siempre, entonces, ¿por qué no generar ese mensaje de que haya artistas que buscan que su público baile? Y también, hacer que se diviertan y que tengan esa energía en la electrónica. Eso, básicamente.
Yo he estado más en contacto periodístico con la escena de la banda, que es muy masculina, por eso se me hace más contrastante tu perfil como mujer, ¿cómo abrirse espacios allá con todos estos géneros de regional mexicano, en su mayoría de hombres?
Pues para mí la única forma es aventarse; tanto yo como cualquier artista que se oiga diferente aquí, incluso dentro de una escena del rock.
¿Qué crees que sea necesario para que más mujeres se involucren en la electrónica en México?
Mujeres en la electrónica siempre ha habido, desde los orígenes. Lo que creo que es necesario es más aceptación en los espacios. Una cosa que yo veo aquí en el norte, que es muy contundente en ese aspecto, es que un hombre está haciendo algo nuevo extravagante, experimental y es aceptado a la primera, pero realmente a nosotras nos ha tomado un poquito más de tiempo ser más aceptadas con la expresión o el movimiento. Yo buscaría consciencia de que la música sigue siendo tu música sin importar de quien y que los espacios de mujeres se sigan preparando y las artistas mujeres sigan compartiendo sin importar nada.
¿Por qué has decidido grabar tus canciones en inglés y no en español?
Yo tengo una cosa con el idioma español: lo considero muy profundo, bonito, amplio, con demasiada sensibilidad, pero yo como artista no me considero preparada para escribir cien por ciento en español y pienso que me hace falta justo esa profundidad en el idioma. Por eso uso el inglés como una gestión para poder expresarme, en lo que, de alguna manera, mi necesidad se va forjando para que ese español pueda salir y que mi lado romántico o sensible pueda ser expresado.
Cuéntame más sobre tu proceso de producción y grabación…
Pues mis canciones se van haciendo a través de melodías. Cuando uno entra a la bañera, escucha una canción y se queda en la mente. A mí se me quedan muchas melodías y ritmos hasta que los pongo en una máquina o escribo en un papel. Por lo tanto, es casi orgánico que una canción esté creada y qué mejor que entregarla cuando uno la pueda sacar como la tenga imaginada. Dentro de la producción, yo hago todas mis maquetas, mis demos. De hecho, al principio las hacía desde mi teléfono y no siempre salían tan mal, como Pervert o Bill —que fueron mis dos primeros sencillos—, yo comencé ahí y pues justamente se fueron realizando en producciones no complejas, pero con más oportunidad de que se escucharan mejor o como una canción como la conocemos socialmente hablando.
En tu concepto visual hay también mucho neón y elementos de los ochenta, así lo interpreté…
Sí, tengo varias inspiraciones: una de ellas es ochentera y New wave… o puede ser entre los años setenta y 2000.
¿Y qué te llama la atención particularmente del New wave a ti que eres mucho más joven?
Una de mis mayores inspiraciones son los Talking Heads, es una de mis bandas favoritas y la puesta en escena de su disco Stop making sense.
Sí, justo el año pasado hicieron unas funciones especiales por el 40 aniversario de su documental-concierto
Así es. Me inspiré en ese disco para Hunger my way e hice que mi productor Gil Tapia fuera a ver una y le encantó. La música fue mucho más fácil desde que supo cuál fue mi primera inspiración.
¿Y qué viene para ti ahora en 2026?
Tengo planeado hacer una pequeña gira y unas cuantas fechas para que pueda estar mi música justamente en el lugar donde yo nací; sería más fácil encontrar más público afín a mi concepto. Y tenemos considerados otros estados de la república como Guanajuato, Puebla o Guadalajara.




