¿En qué abona la investigación académica a la visibilización de la violencia?, ¿sirve de algo? La socióloga Erika Soto Villalobos ahonda sobre esto tras la publicación de un artículo de su autoría que aborda el caso particular de las mujeres laguneras que buscan a sus familiares desaparecidos.
Mayra Franco Rosales
“Desde hace años, durante todo el proceso de escritura, me he estado haciendo esa pregunta: ¿en qué abona la escritura académica a temas como estos?”, reflexiona la socióloga y antropóloga social Erika I. Soto Villalobos sobre el abordaje de la desaparición forzada y otras formas de violencia en textos de índole académica.
El año pasado, en el marco del Día Internacional de la Mujer, la Universidad Iberoamericana Puebla publicó la antología Senderos de los Estudios Feministas del Género en América Latina, un libro coordinado por la politóloga e investigadora Nathaly Rodríguez Sánchez, que reúne 35 colaboraciones escritas por especialistas en diferentes áreas: feminismo, condiciones sociales, identidad de género, movimientos sociales y desaparición forzada.
En este último rubro se encuentra el artículo académico “Subjetividad política de las mujeres laguneras que buscan a sus familiares desaparecidos: rupturas y procesos agenciantes frente al Estado”, escrito por Soto Villalobos.
El artículo académico —que se suma a otras publicaciones de la autora donde el testimonio es parte fundamental del texto, como los libros Las buscadoras (2019), escrito junto al sociólogo Walter Salazar García, y Levantar el Poniente (2015)— expone cómo “con, a pesar y más allá del Estado”, las mujeres laguneras que buscan a sus familiares desaparecidos han alcanzado logros como el reconocimiento internacional de esta problemática social y la creación de leyes para las víctimas directas e indirectas de la desaparición forzada, entre otros. Asimismo, enfatiza que, a pesar de las rupturas con las instituciones públicas relacionadas, ellas siguen realizando búsquedas para localizar a sus seres queridos.
El día que Erika compartió en sus redes sociales el libro publicado por la universidad, lo acompañó con un mensaje:
Queridas buscadoras:
Muchas veces me he preguntado si el trabajo de escritura contribuye en algo frente a una realidad tan violenta, quizás no, pero cada vez que estoy con ustedes, cuando las escucho y veo lo que han construido a pesar del dolor, sé que es importante registrar su experiencia, sus saberes, lo que son y lo que hacen por amor.
Ustedes han convertido el dolor individual en rabia colectiva; en el encuentro con otras, transformaron la rabia en acción de búsqueda organizada y su búsqueda ha regresado la esperanza a muchísimas familias.
Sé que un libro no responde a sus anhelos, no regresará el tiempo, ni les devolverá a los suyos, pero espero que sus palabras lleguen a muchos rincones y que sigan siendo semilla de lucha por la dignidad humana.
Gracias por enseñarme tanto: Lucy Lopez Castruita, Rocio Hdz Romero, Rosa Flores, Dibanhi DE Coahuila, Luisa Ddiaz, Silvia Ortiz De Sanchez Viesca, Peralta Conce, Ixchel Teresa Mireles Rodriguez, Norma Albino Mendoza, Sonia Castañeda Magallanes, Guadalupe Menchaca, Gina Aranda.
Con mucho cariño
Erika
En una parte del artículo escribes: “hablar en público no solo para visibilizar el problema y la inacción del Estado, sino también, para abrir nuevos caminos de solidaridad con personas e instituciones”. ¿Para eso mismo serviría escribir un artículo académico como este?
Si te soy muy honesta, es una pregunta complicada, porque justo cuando terminé el artículo, sí quedé contenta con los resultados: el marco teórico, el análisis de conceptos, el armado de ciertas explicaciones… pero, antes de entregar el texto, tenía que compartirlo primero con las buscadoras que entrevisté para escribirlo y con quienes no necesariamente aparecen en él, pero también forman parte de las reflexiones que ahí están. Y me costó mucho redactar el mensaje con el que se los iba a compartir, porque pensé mucho en la utilidad de la escritura de este tipo.
Es una problemática muy compleja y delicada que me parece muy importante visibilizar, pero me preguntaba realmente qué tanto les abona a ellas que se escriba sobre eso, si las representa o les ayuda en algo, porque su objetivo es encontrar a sus desaparecidos.
¿Podría ser un aporte para la sensibilización sobre el tema?
Sí, y también un aporte para su visibilización, incluso un aporte para la historia de la región. Por ejemplo, el libro de Las Buscadoras también recupera parte de la historia de violencia que vivimos en la región y la experiencia que han tenido todas esas mujeres en la búsqueda de sus familiares.
Como académica, ¿hubo otras reflexiones alrededor de tu trabajo?
Sí, cuando pensaba en la salida del texto me pregunté: ¿Y quién lo va a leer? ¿Para quién va a ser este texto? Por ejemplo, si tú escribes para un periódico, tienes un alcance mayor. Yo he escrito columnas sobre feminicidio y he recibido correos de gente que me escribe sobre eso que lee, que toma el periódico como hábito, recibe la información y tiene alguna opinión al respecto, pero la escritura en el ámbito académico es más cuadrada, tiene parámetros muy rígidos. Debes tener un marco teórico que no necesariamente es inteligible para todas las personas. Tienes que establecer una metodología, definir conceptos, y eso hace mucho más complejo el alcance que tiene tu texto, porque quienes lo van a leer suelen ser académicos.
¿Entonces este tipo de textos tendrían alguna utilidad?
Creo que las ventajas que puede tener una publicación como esta, que recupera textos de Latinoamérica, es que va a llegar a otros lugares donde se está socializado el documento completo y que, eventualmente, alguien de otro país leerá también y se sensibilizará o pondrá el foco en esta problemática que tenemos acá, no solo en México, sino específicamente en la Comarca Lagunera.
Pero realmente no tengo una respuesta específica. Todavía me lo pregunto. Siempre me pregunto para qué sirve la escritura de este tipo.
Y aunque te lo preguntes, sigues escribiendo…
Es que también es complicado. Yo siento un compromiso mayor, porque tengo muchos años acompañando a las madres buscadoras, solidarizándonos y apoyándolas en ciertas gestiones. En esos procesos vas conociendo la situación y te vas involucrando. También creo que, por mi formación, hay una necesidad de reflexionar sobre el tema y de escribir. Siento que ese puede ser el aporte.
Para mí es una necesidad socializar algo que mucha gente no sabe, por ejemplo, que Grupo VIDA hace búsquedas todo el año y que constantemente están ubicando lugares de exterminio (como Patrocinio, en San Pedro, Coahuila). Mucha gente se da cuenta por alguna nota en el periódico de que encontraron restos en cierto lugar, pero no saben que lo hacen de manera cotidiana. Entonces, me parece una urgencia visibilizar el trabajo que hacen las madres buscadoras, jalar el foco para visibilizar lo que se está haciendo. Puede ser también como una urgencia y una necesidad de documentar.
En tu trabajo acudes mucho al testimonio al momento de escribir, ¿es intencional usar este recurso?
Algo que me parece importante, en la parte de la documentación, es no suplantar la voz de las personas.
En los textos que yo he trabajado me gusta mucho que el protagonista sea el testimonio y siempre que me lo permitan, ponerle nombre, apellido, quién es y a quién busca. Porque creo que es importante que cuando el lector esté leyendo el texto escuche internamente la voz de quien lo está narrando, que escuche la voz de una persona que le está contando algo y me parece que es bien significativo, porque no soy yo quien lo está diciendo, ni yo quien lo está viviendo, es esa persona.
Por eso trabajo mucho con el recurso de la cita textual, porque, insisto, creo que la intención, además de escribir de temas que son tan sensibles, es no suplantar la voz de esas personas.
¿Cómo escribir sin que estos temas se banalicen?, ¿que no se vean como “otra nota de desaparecidos”?
Creo que, desafortunadamente, nos guste o no, la violencia va a marcar la época. En las noticias estamos bombardeados de información de ese tipo en todo el mundo. A nivel local, en las últimas fechas hemos visto muchas notas de violencia contra mujeres, adultos mayores, infancias; violencia en las calles por el tráfico, despojo de los campesinos, abuso policial… y son el resultado de algo que hemos venido internalizando y normalizando desde este periodo de violencia, nos hemos habituado a expresiones cada vez más cruentas, con las que antes no estábamos familiarizados.
Yo recuerdo mi época de juventud y era poco común un asesinato. Se volvió tan cotidiano que actualmente ya no nos sorprende.
¿Crees que esa violencia se gestó durante la “guerra contra el narco”?
Yo creo que eso ayudó más a la normalización, porque nos habituamos. Saber que se mataba gente era cosa de todos los días. Cuando te decían “hay una balacera” ya no te sorprendía. Ahora la gente ya sabe identificar cuando es un tiroteo o cuando son fuegos pirotécnicos.
Nos vamos habituando a ciertas dinámicas y nos damos cuenta de que esas prácticas están siendo socialmente toleradas, acompañadas de un nivel de impunidad impresionante, y eso no es más que una bomba para detonar la reproducción de las violencias, porque no pasa absolutamente nada.
Actualmente, tenemos acceso a un montón de información no sólo local, sino nacional y mundial, por todos lados ves violencia. Es normal también que queramos cerrar los ojos y evadir la realidad porque resulta abrumador. Pero también hay un punto en el que resulta inevitable voltear a ver lo que está pasando.
Regresando a tu publicación en este libro de la IBERO, ¿escribir textos académicos sobre la violencia sería entonces de ayuda para registrar lo que pasa en la actualidad?
Los textos pueden ser un retrato y testimonio. La fotografía de un pensamiento, el reflejo de un pensamiento en ese momento. Eso vuelve mucho más efímero el conocimiento y más complejo responder a tu pregunta. Porque todo lo que las madres buscadoras me contaron en ese tiempo es lo que ellas pensaron en ese momento, que no es lo que pensaban ayer ni lo que pensaban hace cinco años, pero tampoco será lo que van a pensar mañana ni en un año.
Es decir, creo que estoy registrando un momento, a la luz de una serie de experiencias. Es como si estuviera recuperando esos procesos de transformación que se van viendo, porque, si te soy sincera, desde hace años, durante todo el proceso de escritura, me he estado haciendo esa pregunta: ¿en qué abona la escritura a temas como estos? Y pienso y pienso y realmente no sé en qué abono, porque justo pienso en el lenguaje, en lo cuadrado, en lo técnico del texto. Quizá solo sea una forma de demostrarles mi cariño a las buscadoras, y la verdad no sé siquiera si eso lo pueda proyectar el artículo.




