Por Miriam Canales
X, Instagram: @miricaiba
El año 2025 ha significado una cascada de afrentas, bravatas y violencias contra las mujeres: desde las declaraciones intempestivas de Javier “Chicharito” Hernández, los crímenes de odio cometidos por estudiantes como “Lex Ashton”, el crecimiento de grupos incels, la barbarie cotidiana de los feminicidios y la falta de apoyo a las Madres Buscadoras.
A esta larga lista se sumó una centella más: la misoginia expelida a través del nuevo proyecto del Fondo de Cultura Económica (FCE), cuyo director, Paco Ignacio Taibo II, descalificó públicamente a las escritoras y a sus “poemas horriblemente asquerosos de malos”.
El pasado mes de octubre, el director del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II dio a conocer en “La mañanera” de la presidenta Claudia Sheinbaum que, de las 27 plumas latinoamericanas seleccionadas para la próxima antología del grupo editorial, solo siete son femeninas.
Desde la tribuna mediática más importante de México, a micrófono abierto y en cadena nacional, solo unos días después de haber concluido la Feria del Libro del Zócalo comandada por su “Brigada para leer en libertad”, el funcionario reveló que la lista está integrada por lugares comunes como Gabriel García Márquez o Eduardo Galeano y otros con menor trayectoria, como Fabrizio Mejía Madrid, mientras que solo Nona Fernández, Alaíde Foppa o Piedad Bonnett, y algunas otras, estarían catalogadas. “Colección 25 para el 25” es su poco atractivo nombre sugerido.
Su sentencia fue: “Si partimos de la cuota, un poemario escrito por una mujer, horriblemente asqueroso de malo, por el hecho de haber sido escrito por una, no merece que se lo mandemos a una sala comunitaria en mitad de Guanajuato, ¿por qué hay que castigarlos con ese libro de poesía?”.
En un contexto sinuoso de once feminicidios al día y con los antecedentes arriba mencionados, la primera presidenta electa en la historia rio de la ocurrencia sin disimulo alguno, permaneciendo a su lado, física y moralmente. Un día después, al ser cuestionada acerca de si el funcionario mantendría su cargo en el gabinete. lo definió como “buen compañero”.
En los días siguientes el colectivo feminista “Academia de las horribles” lanzó una convocatoria a través de redes sociales para organizar un encuentro en las instalaciones del Fondo, donde el funcionario despacha, con el objetivo de recitar #PoemasHorriblesParaTaiboII, según su hashtag.
El llamado impactó no solo en la Ciudad de México, sino también en lugares como Torreón.
No solo se trató de un intento de frenar su retahíla de provocaciones a lo largo de siete años de gestión en un país con estadísticas sombrías sobre violencia de género, sino también de visibilizar el trabajo literario de mujeres, así como de cuestionar por qué autores como Mejía Madrid —más alineados a las políticas oficialistas —, sin la estatura moral o impronta de García Márquez o Galeano, sí se encuentran seleccionados.
De los 25 títulos propuestos originalmente, añadieron de último El atravesado, de Andrés Caicedo, y Cuentos, de Juan Carlos Onetti. Para dicha colección se tiene considerado un tiraje de 2.5 millones de libros que buscarán distribuirse de forma gratuita en otros países de Latinoamérica, como Argentina, Colombia, Guatemala, Uruguay, Chile, Ecuador, Venezuela, Cuba, Honduras y Perú, entre el 17 de diciembre de este año y febrero de 2026. Con un costo de casi 50 millones de pesos, entre pago de derechos e impresión; México aportó aproximadamente el 52% del total, que quedó cubierto mayormente por el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), lo que permitirá una distribución de cerca de 1.3 millones de ejemplares en territorio nacional, según reportaron diarios como periódico Excélsior.
Un dato que suele olvidarse es que, en 2018, durante la primera administración del partido oficialista, la escritora Margo Glantz fue contemplada por el entonces presidente como la primera opción para dirigir el Fondo de Cultura Económica, sin embargo, ésta declinó “por motivos estrictamente personales”. Es así como la cabeza actual fungió más como un “bateador emergente”, gracias a una mujer.
‘¡Ay, no sabíamos nada!’
La mañana del martes 28 de octubre emprendí mi viaje en Uber —a un costo nada accesible— hasta la carretera del Ajusco, uno de los puntos más sureños de la Ciudad de México, donde se localiza la oficina matriz del FCE para atender el llamado de la “Academia de las horribles”.
Era Día de San Judas Tadeo, “santo patrono de las causas perdidas”, de modo que resultó una odisea esquivar a hordas de peregrinos que deambulaban desde diferentes latitudes a nivel nacional hacia la iglesia de San Hipólito, ubicada en la céntrica colonia Guerrero.
La gran cantidad de reporteros de nota diaria que se apersonó en el lugar discrepó de la de manifestantes, más exigua. Todas mujeres, unas más jóvenes que otras, externaban sus inconformidades, pero con una propuesta repleta de ímpetu y creatividad.
La puerta de la librería fue tapizada con papeles violeta y fragmentos de autoras mexicanas cuyos nombres fueron soslayados por el ojo institucional: Fernanda Melchor, Amparo Dávila, Guadalupe Nettel, Cristina Rivera Garza, una de las más fuertes candidatas al Premio Nobel de Literatura de este año.
Playeras donde se leía “La peor de todas”, en alusión a Sor Juana Inés de la Cruz desfilaban; adquirí una y la porté durante todo el evento.
Después de leer poemas y lanzar sus puntos, las manifestantes clamaron el siguiente pase de lista: “Nahui Ollin: ¡Horrible!, Marcela Turatti: ¡Horrible!, Gabriela Damián Miravete: ¡Horrible!, Lydia Cacho: ¡Horrible!”, gritaban al unísono, entre canciones como Nadie te preguntó, de Sol Pereyra.
Mientras tanto, los alumnos del vecino Colegio de México, contiguo a las oficinas, se mostraban desconocedores del tema y algunas chicas se acercaron para averiguar de qué se trataba todo ese happening:
—Disculpen, ¿qué está pasando aquí? —inquirió una joven estudiante que se acercó con su grupo de amigas, mientras las otras compañeras plasmábamos nuestras manos con pintura color violeta en un letrero donde se leía: “Te esperamos con los libros abiertos”, reescrita como: “¡Te esperamos con las rabias abiertas!”, aludiendo al director del Fondo, cuyo paradero se desconoció todo ese día.
—Ah, es que estamos protestando por las declaraciones machistas de Paco Ignacio Taibo en La mañanera.
—¡Ay, no sabíamos! —respondieron con un gesto de sorpresa e indignación.
—¿En serio no?
—¡No!
Mientras algunas compañeras se despedían tras conceder entrevistas a los medios, otras permanecimos sentadas en el pasto intercambiando opiniones. Algunas demoraron en llegar por diversos motivos y dificultades derivadas de la premura de la convocatoria, pero a fin de cuentas se integraron.

Minutos más tarde, un par de empleados de la librería comenzó a desprender y levantar del suelo los papeles de la protesta. Una de las colegas inició un live por Facebook para evidenciarlos. Apenados, argumentaron que lo hacían “porque se taparían las coladeras con la lluvia”, aunque la temporada acababa de concluir y un calor seco arreciaba en ese momento.
Luego se acercaron otros dos hombres con cámara y tripié, creímos que se trataba de reporteros demorados en la cobertura, pero no se aproximaron para entrevistas y sí permanecían muy atentos a todo lo que decíamos, al igual que otro sujeto que, sin identificarse, nos tomó unas cuantas fotografías sin disimulo.
—Oiga, si gusta posamos en aquella esquina del jardín para que obtenga mejores encuadres —le dijimos con sarcasmo.
—Así está bien —respondió bajando la cabeza.
Mientras tanto, otro elemento de seguridad merodeaba reportando con su radio, así como otra vigilante femenina.
El momento se tornó tenso e incierto, pero tranquilamente acordamos ponernos de pie para por fin retirarnos hacia el transporte público.
¿Para qué captar dichas imágenes así nada más y con qué propósito?
La presidenta, presa de un fortuito manoseo
En el transcurso de esa semana, mientras la noticia de la protesta circulaba en toda la prensa nacional, otra clase de polémicas surgían, como una investigación de la revista Eme Equis, que el 30 de octubre reveló que la escolaridad de Taibo llegaba solo al bachillerato, concluido en 1965 en la Universidad Autónoma de México. Buscaron sin éxito su cédula profesional en el Registro Federal de Profesionistas y no hubo tampoco rastro de tesis escritas.
Por otro lado, el funcionario realizó una visita a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez al día siguiente, donde fue recibido por otra protesta de escritoras, académicas y promotoras en la librería José Emilio Pacheco, ubicada en la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (BUACH).
“¿De qué nos sirve un funcionario culto, si no se cuestiona sus propias prácticas? ¿De qué sirve quejarse de que el país no lee, si no se atiende la desigualdad que impide esa lectura?”, planteaban, según una nota de la Revista Proceso de Gabriela Coutiño.
Al momento de escribir estas líneas, circuló un video de la presidenta Sheinbaum siendo tocada abruptamente en el Zócalo capitalino por un hombre joven y envalentonado, advertido por elementos de seguridad.
Citlalli Hernández, titular de la Secretaría de la Mujer, emitió una circular el 4 de noviembre condenando la agresión, pero además llamaba a los medios a adoptar una perspectiva de género en sus coberturas. Horas después se detuvo al perpetrador. Sin embargo, respecto a la violencia verbal y simbólica ejercida anteriormente por Taibo, solo mutis.
La colectiva “Academia de las horribles” planea nuevas estrategias y actividades y espera convocar más adeptas, de tal forma que la del 28 de octubre no quedará como una protesta aislada.
El monstruo machista en México continúa desplazándose, mutando y sofisticándose, expresándose en diferentes vías y formas, y la literatura tampoco está exenta de su influencia, ya sea en funcionarios de alto rango, escritores o lectores, sin importar que ya se asome el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, instaurado por la ONU, apenas en 1999.
La historia de esta moderna etapa del feminismo, en cambio, sigue escribiéndose en destellantes tonos violetas, con rabia.




