Terapia pulmonar como solución

Por Fabio Pérez

La terapia pulmonar como solución se refiere al trabajo de rehabilitación enfocado a los órganos respiratorios de una persona.

Son actividades que ayudan a los pacientes de males crónicos a mejorar su capacidad para realizar las tareas cotidianas.

El objetivo es reducir las dificultades para aspirar aire, aumentar la tolerancia al ejercicio, promover una sensación de bienestar y disminuir el número de hospitalizaciones.

Al paliar los síntomas de una afección se incrementa la capacidad para desenvolverse en la vida diaria.

Este trabajo de rehabilitación, cabe mencionar, no reemplaza el tratamiento médico, va junto con él.

Por lo general, se inicia en un hospital o clínica; luego se sigue ejecutando en el hogar.

¿QUIÉNES LA NECESITAN?

Personas afectadas por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) necesitan recurrir a este recurso clínico.

Las dos manifestaciones principales de la EPOC son el enfisema y la bronquitis crónica.

Son afecciones con un común denominador: vías respiratorias (conductos por los que entra y sale aire de los pulmones) bloqueadas parcialmente.

Otros candidatos son individuos que sufren enfermedad pulmonar intersticial, como la sarcoidosis o la fibrosis pulmonar.

Estos padecimientos causan procesos de cicatrización en los pulmones, de modo que los aquejados no obtienen una oxigenación suficiente.

La terapia pulmonar como solución también funciona para aquellos que sufren por causa de males hereditarios como la fibrosis quística.

Este padecimiento produce una mucosidad espesa y pegajosa que se acumula en los pulmones y bloquea el flujo del aire.

Los trastornos que deterioran los músculos usados en la respiración, como la disfrofia muscular, son otros males que invitan a mirar hacia este tipo de rehabilitación.

El diagnóstico temprano de las enfermedades aquí enunciadas mejora sustancialmente los resultados de los planes de acondicionamiento.

EL PLAN A SEGUIR

Para empezar, el consejero médico solicita al paciente practicarse pruebas de función pulmonar y de actividad física. No es inusual que también se haga un análisis de sangre.

Tras revisar el historial clínico del aquejado, y considerar aspectos como que esté sujeto a tratamiento, se diseña un plan adecuado a sus características.

En esencia, los planes de rehabilitación consisten en lo siguiente:

1.- Ejercicios para mejorar la resistencia y la fuerza muscular.

2.- Dieta con enfoque clínico.

3.- Manejo de las situaciones que empeoran los síntomas.

4.- Técnicas para evitar el cansancio y combatir el estrés.

Obtener los beneficios de la terapia pulmonar como solución exige ejercitar brazos y piernas.

Sean cuales sean los elementos de la rutina física, se recomienda iniciar lentamente e ir aumentando el esfuerzo a medida que se adquiere fortaleza.

Cuidar la alimentación es necesario porque tanto el bajo peso como el sobrepeso pueden afectar la respiración.

El paciente debe adquirir conciencia de las situaciones que empeoran su condición y evitarlas; esto puede traducirse como protegerse contra infecciones que suelen afectarlo con frecuencia y ser disciplinado para tomar sus medicamentos.

Las técnicas contra el cansancio consisten en introducir ajustes a la forma en que realizamos algunos movimientos cotidianos con el fin de que no afecten mucho la respiración.

A propósito del estrés, controlarlo es imperativo dado su carácter de factor que excita malestares.

MALES ATERRADORES

No es exagerado afirmar que los problemas respiratorios pueden llegar a ser aterradores.

Por ello, el cuidado de la salud mental del paciente sea un tema importante.

Los problemas con los conductos que oxigenan el organismo facilitan la depresión, la ansiedad y otros trastornos anímicos.

Muchos programas de rehabilitación pulmonar incluyen asistir a grupos de apoyo.

Como siempre, perseverar es clave. Debe tenerse en mente que el beneficio (la mejora de la calidad de vida) es invaluable.

Obtener y mantener un grado de independencia y de funcionalidad que no se tenía, no tiene precio.

Del lado malo, debe señalarse que, de acuerdo a la evidencia científica disponible, estos planes de actividades y ejercicio no alargan de modo significativo el tiempo de supervivencia del paciente.

SOLUCIÓN MULTIDISCIPLINARIA

Las actividades de acondicionamiento físico son el aspecto central de la terapia pulmonar como solución.

Hay evidencia considerable sobre su papel a la hora de mejorar el funcionamiento de corazón, pulmones y músculos que intervienen en la respiración.

Aparatos como la caminadora o la bicicleta fija, ejercicios en agua y rutinas aeróbicas suelen figurar en los planes de acción.

También se practican técnicas de respiración y relajamiento, por aquello de administrar bien las energías.

La rehabilitación llega a tocar aspectos tan simples como adoptar posturas que pueden reducir la dificultad para respirar, cosas como acostarse boca arriba o de lado y apoyarse en almohadas, recargando la cabeza y el cuello, con las rodillas ligeramente dobladas.

Otra postura que se recomienda es semisentarse con el tronco inclinado hacia el frente.

Los ejercicios respiratorios se dirigen a fomentar una inhalación lenta y prolongada con la técnica de labios fruncidos:

1.- Jalar aire lentamente por la nariz.

2.- Colocar los labios como si fuera a silbar.

3.- Exhalar tratando de que el aire salga en el doble o el triple del tiempo que demoró en entrar al organismo.

Al emplear esta técnica hay que acordarse de no inflar las mejillas.

También existen recursos como la estimulación eléctrica, es decir, administrar impulsos de electricidad a través de la piel a músculos seleccionados para que estos se fortalezcan mediante la contracción originada por el paso de la corriente.

El trabajo en equipo distingue a los programas de rehabilitación pulmonar más exitosos.

De él participan, por lo general, un fisioterapeuta, un terapeuta respiratorio, un médico, una enfermera, un psicólogo y un nutriólogo.

El paciente suele permanecer bajo la supervisión de especialistas de cada área entre dos y tres meses. Luego, continúa con el plan de acción en el hogar.

Es importante que en el espacio de su cotidianidad se mantenga el esfuerzo para no perder cualquier progreso que se consiga.

Lo más reciente
Riesgos de beber agua, un asunto sucio