Mal que hace equipo: coronavirus en combo

Por Fabio Pérez

La campaña de vacunación en curso no debe hacernos olvidar una característica terrible de esta pandemia: cuando el coronavirus forma combo con otros males, el peligro para la salud se multiplica.

¿Qué tanto hemos profundizado y aprendido de ese rasgo del virus?

Se trata de un asunto importante ya que aún se ignoran los efectos a largo plazo de la convivencia con el agente infeccioso.

Comorbilidad, es el concepto que enmarca lo anterior: coexistencia de dos o más enfermedades, generalmente relacionadas, en un mismo individuo,.

¿Qué dice el análisis de casos de fallecimientos por la COVID-19 en el país?

Muchas de las víctimas mortales del virus portaban condiciones que requerían supervisión médica y/o tratamiento.

En primer lugar se colocó la hipertensión, seguida de la diabetes y la obesidad.

Una proporción de apenas uno de cada cuatro pacientes no sufrían comorbilidades.

FALTA LUZ

Sólo el tiempo y los estudios clínicos arrojarán completa luz sobre el modo en que la Covid-19 se combina con otras patologías.

De momento, está claro que cuando el virus forma combos con otras afecciones el peligro aumenta.

Los socios conocidos del agente viral arrojan luz sobre el tema. Por ejemplo, el caso del azúcar.

Esta enfermedad debilita el sistema inmune, en especial si el aquejado no la controla bien y su sangre registra, de forma crónica, niveles de glucosa elevados.

Comparado con un individuo sano, el diagnosticado con diabetes tipo 2 tiene hasta tres veces más probabilidades de ser hospitalizado a causa de una simple gripe.

En general, el diabético es candidato a mostrar síntomas severos cuando una infección viral ingresa en su organismo.

La obesidad colabora con los síndromes respiratorios al dificultar el acto de inhalar aire y entorpecer los movimientos de los músculos torácicos.

Imposibilitado para realizar inhalaciones profundas, el enfermo se pone a tiro de padecer una neumonía.

Esta última afección se constituyó como la principal complicación del mal pandémico.

En cuando a la obesidad, los individuos con demasiados kilos de más poseen menos defensas que los individuos ubicados en su peso ideal.

TRATAR ANTES DE LAMENTAR

Los años pasados mostraron que añadir el virus a un organismo que sufría una afección pulmonar crónica se saldaba con manifestaciones más allá de las habituales secreciones nasales, estornudos y tos.

El malestar escalaba hasta insuficiencia cardíaca o neumonía.

La Covid-19 sigue ahí afuera.

Si bien las vacunas han mostrado una eficacia irreprochable para reducir el riesgo de desarrollar un cuadro grave del mal, si una persona padece del pulmón y sufre la infección, o reinfección del virus, debe buscar auxilio sanitario inmediatamente.

Quienes batallan con asma, alergias o cualquier trastorno que obstruya las vías aéreas son otros individuos que deben mantener la guardia arriba.

Es primordial seguir al pie de la letra el tratamiento indicado por el profesional de la salud.

Cosas como el uso de medicamentos broncodilatadores que permitan el flujo de aire hacia los pulmones.

Una alimentación sana y alejarse de factores que desencadenen crisis asmáticas son tareas prioritarias.

La reacción ocasionada por sustancias irritantes como humo de tabaco, polen, polvo casero o contaminación ambiental puede agravarse si el coronavirus se convierte en otra variable de la ecuación.

SUMA DE AMENAZAS

Las altas tasas de enfermedades crónicas no transmisibles pusieron a México en una posición delicada frente a las amenazas del coronavirus, ya fuera en combo o en solitario.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2018):

  • 96 millones de mexicanos padecen sobrepeso u obesidad.
  • 8.6 millones sufren diabetes.
  • 15.2 millones presentan hipertensión.

Por esos datos, antes de que se registrara el primer caso de COVID-19 en suelo nacional la Organización Mundial de la Salud advirtió a las autoridades de gobierno que la población mexicana sería especialmente vulnerable a la enfermedad.

Si bien se trata de un elemento menos agresivo que otros miembros de la familia de coronavirus, su influencia ha sido determinante para apagar cientos de miles de vidas en el país.

Como han observa muchos trabajadores sanitarios, la persona no muere de COVID sino con COVID.

El virus colabora con males cardiovasculares, enfermedades renales crónicas, padecimientos respiratorios crónicos, afecciones hepáticas crónicas, cánceres con inmunosupresión directa, VIH/SIDA, tuberculosis activa, trastornos neurológicos crónicos, tabaquismo y más.

COVID EN COMBOS FUNESTOS

El tema del coronavirus en combo con otras afecciones preocupa a la comunidad médica.

Esa preocupación se ha afianzado con la irrupción de la Covid persistente.

Males como el dengue y la influenza pueden pegar al mismo tiempo que el coronavirus (regular o prolongado), es decir, depositar sobre una persona una doble carga a tratar.

Un escenario así dificulta la toma de decisiones médicas.

En sus primeros días, todas las enfermedades virales producen los mismos síntomas: fiebre, dolor corporal, cansancio.

Dilucidar si se trata de chikungunya, dengue o coronavirus a partir de las manifestaciones iniciales resulta imposible.

Además, si un individuo sufre al mismo tiempo dos de esas afecciones, cada una de ellas puede evolucionar por su lado y complicar el panorama general.

Cabe mencionar que males sin una alta tasa de mortalidad, como el dengue, en combo con el coronavirus llegan a detonar reacciones graves y hasta la muerte del portador.

¿QUÉ HACER?

Queda mucho por saber acerca de la Covid-19 y las combinaciones letales de las que participa.

De momento, conviene seguir las recomendaciones sanitarias.

Esto significa ceñirse tanto a los consejos específicos para cada mal (descacharrizar en el caso del mosquito o usar cubrebocas para no contagiarse con el virus, por ejemplo) como a las guías generales (el lavado de manos).

La otra tarea es cuidar nuestro organismo, con una alimentación rica en nutrientes y baja en grasas.

Tenemos a mano maneras de evitar que los males de este mundo hagan equipo contra el bienestar.

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