La neumonía infantil es una amenaza con solución

Por Fabio Pérez

La neumonía infantil es la principal causa de muerte de niños a nivel mundial.

Cada año, esta infección respiratoria aguda causa el 14 por ciento de las defunciones entre menores de cinco años de edad; tan sólo en 2019 provocó la muerte de 740 mil 180 niños.

Éste padecimiento afecta a los pulmones, órganos formados por sacos pequeños (los alvéolos) que se llenan de aire al respirar.

Cuando alguien enferma de neumonía, los alvéolos batallan con pus y líquido; es doloroso respirar y se ve limitada la absorción de oxígeno.

Se puede combatir a través de medicación de bajo costo y cuidados elementales.

Los profesionales médicos hacen llamados constantes a gobiernos y poblaciones para que se resguarde a los menores.

PRINCIPALES AGENTES INFECCIOSOS

Virus, bacterias y hongos detonan esta afección.

Los principales agentes infecciosos son los siguientes:

Streptococcus pneumoniae (bacteria)

Haemophilus influenzae de tipo b o Hib (bacteria)

Virus sincitial respiratorio

El Pneumocystis jiroveci, un hongo, es responsable de una de cada cuatro muertes por neumonía en menores de seis meses infectados con VIH.

La neumonía se propaga por diversas vías.

Algunos agentes nocivos, como virus o bacterias, están presentes en la nariz o en la garganta de los pequeños, y al ser inhalados infectan los pulmones.

Otros ingresan al organismo transportados por gotículas que se producen cuando alguien tose o estornuda.

También ingresan al organismo a través de la sangre, esto durante el parto o en el periodo inmediatamente posterior.

La comunidad médica intenta llamar la atención sobre la necesidad de investigar más los patógenos que causan la neumonía y los modos en que ésta se transmite.

Se trata de información indispensable para prevenir y tratar esta afección.

¿CÓMO SE MANIFIESTA?

La neumonía vírica suele producir más síntomas que la neumonía bacteriana.

En los menores de cinco años con tos y/o dificultad para respirar, tengan o no fiebre, este mal es diagnostico por la presencia de dos signos:

a) Taquipnea (respiración rápida)

b) Tiraje subcostal: retracción de la parte inferior del tórax al atraer aire hacia los pulmones (en los individuos sanos el tórax se expande durante la respiración).

Las sibilancias (sonido silbante y chillón durante la respiración) son más frecuentes en las infecciones víricas.

Por lo general, el niño con neumonía respira de forma acelerada.

Para confirmar su presencia, el profesional clínico realiza un reconocimiento físico, analiza los patrones respiratorios del menor y ausculta sus pulmones.

La neumonía infantil también puede detectarse mediante rayos X o análisis de sangre.

No obstante, en muchos lugares donde los sistemas sanitarios carecen de solidez, por falta de médicos o acceso limitado a equipo clínico, el método de detección consiste en contar las veces que el niño respira en un minuto.

Si un menor de cinco meses respira 50 veces por minuto debe considerarse con seriedad que está sufriendo este padecimiento.

CLAVE ALIMENTARIA

Un lactante severamente afectado por la neumonía infantil es incapaz de comer o beber; un escalón más arriba, llegan a presentarse pérdida de consciencia y convulsiones.

El sistema inmunológico de un niño sano combate la infección; los infantes inmunodeprimidos, en cambio, presentan un mayor riesgo de sufrir neumonía, con las consecuencias funestas que esto conlleva.

Las defensas de un infante pueden verse comprometidas por malnutrición o desnutrición, sobre todo cuando se trata de lactantes que no son alimentados solamente con leche materna.

Hay factores ambientales que aumentan la susceptibilidad de los niños a contraer este mal:

1) La contaminación en interiores ocasionada por el uso de leña para cocinar o calentar la vivienda.

2) Vivir en hogares hacinados

3) Padres que fuman.

CONTRA ELLA

La neumonía infantil es tratada con antibióticos. La mayoría de las veces se emplean fármacos administrados por vía oral.

Como se trata de medicinas económicas, agentes de salud locales que estén capacitados en el tema pueden encargarse de brindar atención al enfermo.

Solamente casos graves ameritan hospitalización.

En cuanto a medidas preventivas, la más efectiva consiste en aplicar a los menores vacunas contra el neumococo, el Hib, el sarampión y la tos ferina.

Una alimentación adecuada, cabe mencionar, es fundamental para mejorar el sistema inmunológico del infante.

Nutrirlo con lactancia materna exclusivamente, durante el primer semestre de vida, no sólo previene la neumonía, contribuye a reducir sus síntomas en caso de que el bebe llegue a enfermar.

Corregir factores ambientales como la contaminación del aire en el interior del hogar y fomentar una higiene correcta en espacios hacinados son otras medidas que contribuyen al bienestar de la infancia.

A los menores infectados con VIH hay que aplicarles antibiótico diariamente para reducir el riesgo de padecer una infección respiratoria aguda.

ASUNTO PRIORITARIO

La neumonía infantil es una amenaza de consideración. Adoptar medidas de prevención es la mejor manera de combatir este mal.

Una vez que se presenta, el diagnóstico temprano y el tratamiento efectivo son cruciales para la supervivencia del niño.

El acceso a atención clínica, la disponibilidad de vacunas y antibióticos, así como la posibilidad de brindar oxigenación al enfermo son fundamentales para evitar los peores efectos de la neumonía.

El panorama, sin embargo, deja mucho que desear.

Miles de infantes carecen de acceso a los servicios de salud y los tratamientos esenciales.

El oxígeno, por ejemplo, es un recurso básico y vital para los niños y recién nacidos que padecen neumonía grave.

Se emplea para evitar que la inflamación pulmonar reduzca de forma drástica la presencia de este elemento en el torrente sanguíneo.

En 2021 se diagnosticaron más de 127 mil casos nuevos de neumonía y bronconeumonía en México. Un año atrás, en 2020, cerca de 57 mil personas fallecieron por neumonía e influenza en el país.

Combatir la neumonía infantil es una tarea que bien merece la etiqueta de asunto prioritario.