El peligro de respirar

Por Fabio Pérez

El peligro de respirar existe porque hace tiempo que la contaminación ambiental adquirió el estatus de riesgo para la salud.

Mejorar la calidad del aire que respiramos puede aligerar la carga sanitaria que representan males como accidentes cerebrovasculares, cánceres de pulmón o neumopatías crónicas y agudas.

Según estudios de la Organización Mundial de la Salud, prácticamente toda la población mundial está expuesta a elementos nocivos por vía respiratoria.

Su conclusión está basada en mediciones efectuadas en más de seis mil ciudades de 117 países.

Los pulmones de la gente, principalmente en entornos urbanos, son vulnerables a niveles insalubres de materia particulada fina y dióxido de nitrógeno.

¿Qué es la materia particulada? Una mezcla de partículas líquidas y sólidas suspendida en el aire que se origina a partir de sustancias orgánicas o inorgánicas.

Sulfatos, nitratos, amoniaco, polvo de minerales y cloruro sódico, entre otros compuestos, le dan variedad a su composición.

El tráfico vehicular y las emisiones industriales son las fuentes más importantes de dióxido de nitrógeno.

Además, la reacción química entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles en presencia de luz solar puede dar lugar a grandes concentraciones de ozono, sustancia que también provoca efectos nocivos en la salud.

Cabe mencionar que el uso de combustibles fósiles está relacionado con los principales grupos de contaminantes.

DAÑOS SIGNIFICATIVOS

Abundan las evidencias sobre el peligro de respirar aire contaminado.

No es indispensable una alta concentración de alguna sustancia nociva en el ambiente para sufrir perjuicios.

Muchas sustancias son capaces de producir daños significativos aunque sean liberadas a la atmósfera en cantidades mínimas.

La materia particulada puede penetrar en los pulmones y, desde ahí, llegar al torrente sanguíneo.

Una vez que se mueve por el organismo afecta a los sistemas cardiovascular, cerebrovascular y respiratorio.

El dióxido de nitrógeno incide en enfermedades respiratorias como el asma. Favorece el desarrollo de síntomas como dificultad para respirar, tos o sibilancias.

Bajo su influencia llegan a ser ineludibles ingresos hospitalarios o visitas a los servicios de urgencias. La OMS hace reiterados llamados a los países para que fomenten y aceleren la transición hacia el uso de energías limpias.

¿CÓMO AVANZAR?

Contaminación ambiental y cambio climático son dos razones de peso para avanzar hacia un mundo menos dependiente de los hidrocarburos.

De ahí que la comunidad médica insista a los gobiernos sobre la necesidad de revisar las normas de calidad del aire en sus territorios.

Hay tres tareas prioritarias:

a) Monitorear la presencia de partículas en el entorno.

b) Identificar las fuentes de las sustancias nocivas.

c) Apoyar el cambio hacia el uso de energía limpia en los hogares.

Construir sistemas de transporte públicos seguros y asequibles, así como instalar redes para peatones y ciclistas son otras acciones que ayudarán a conjurar el peligro de respirar.

También se propone la adopción de normas más estrictas que apunten a regular las emisiones de los automóviles al asegurar el mantenimiento de las unidades y las inspecciones ecológicas.

Más acciones prioritarias:

+ Mejorar la gestión de residuos industriales y municipales.

+ Reducir la incineración de residuos agrícolas, los incendios forestales y actividades agroforestales como la producción de carbón vegetal.

+ Incluir la contaminación del aire en los planes de estudio de los profesionales clínicos.

PARTÍCULAS DE CUIDADO

La materia particulada excita un amplio abanico de síntomas: desde boca seca, estornudos o tos hasta ver limitadas las actividades cotidianas por dificultad respiratoria.

Una exposición de largo plazo a compuestos dañinos ha sido asociada a una reducción de la esperanza de vida. Hoy día, se registran en el ámbito clínico incrementos en la mortalidad cardiopulmonar y en los diagnósticos de cáncer de pulmón.

Además, el peligro de respirar promueve una merma en la función pulmonar de niños y adultos, lo que llega a traducirse en bronquitis asmática y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

El ozono juega un papel importante en estos daños al ser un potente oxidante con capacidad para afectar membranas celulares y estructuras del tracto respiratorio.

La exposición a esta sustancia es más peligrosa cuando se combina con el asma.

Los síntomas de que hay mucho ozono ingresando al organismo incluyen dolor de pecho, tos, irritación de la garganta e inflamación de las vías respiratorias.

Inhalar está molécula llega a dañar el tejido de los pulmones; también agrava casos de bronquitis y enfisema.

Es imprescindible mejorar los sistemas de monitoreo en suelo nacional y realizar algunas tareas complementarias:

1) Ampliar su cobertura.

2) Difundir oportunamente la información que generan.

3) Establecer estrategias de mejora de la calidad del aire.

Dada su implicación en el bienestar de la gente, la contaminación ambiental reúne los requisitos para convertirse en prioridad en materia de salud pública.

TRABAJO POR DELANTE

La mayoría de las ciudades tiene problemas con el dióxido de nitrógeno. No obstante, en las naciones con mayores ingresos el peligro de respirar es menor, es decir, hay un flujo menor de materia particulada.

En países con ingresos bajos y medios, menos del uno por ciento de las urbes registra una calidad del aire dentro de los umbrales recomendados por la comunidad clínica.

Los desafíos en materia sanitaria no paran. Apenas superada la pandemia, muchos pendientes dan un paso al frente.

En este caso particular, hablamos de siete millones de muertes evitables y de innumerables años de salud perdidos a causa del peligro de respirar.

Las inversiones realizadas en este sentido no han aliviado el problema, es decir, no han generado un medio ambiente más limpio y saludable. Las poblaciones de las soberanías menos desarrolladas son las que más sufren los males provocados por entornos nocivos.

Cuanto más bajos sean los niveles de sustancias perjudiciales en el ambiente, mejor será la condición cardiovascular y respiratoria de las personas.

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