Análisis de la salud para curar y prevenir

Por Fabio Pérez

Muchas decisiones clínicas están basadas en los análisis de la salud, las muestras del paciente que revisan los laboratoristas.

Estos profesionales del sector sanitario trabajan lejos de los reflectores, ni siquiera cuando el tema médico ocupa el lugar central de la agenda pública, como ocurre en tiempos de pandemia.

Sucede con frecuencia que la visita al consultorio no arroja luz sobre el malestar que padece un individuo.

Entonces, el doctor busca pistas mediante exámenes de sangre, orina o tejidos corporales. Estos le permiten observar si los indicadores del organismo se ubican dentro de los límites adecuados.

La utilidad de las pruebas está fuera de duda.

Detectan afecciones, incluso cuando el paciente no muestra síntomas de algún trastorno.

Permiten estimar qué tan alto, o bajo, es el riesgo de que alguien desarrolle una enfermedad.

Si un organismo ya fue diagnosticado con un padecimiento y ha iniciado tratamiento, ayudan a saber si su condición mejora, o lo contrario.

Adquirir el hábito de practicarse chequeos de forma regular, y no solamente cuando nos sentimos mal, equivale a curarse en salud.

Por ejemplo, un hemograma, también conocido como conteo sanguíneo, mide la presencia de varias sustancias en la sangre; proporciona referencias sobre la salud general del examinado y los temas que debe cuidar.

¿CÓMO SE LEEN?

Los resultados de los análisis de la salud a menudo consisten en valores numéricos.

Dichas cifras, conocidas como intervalo de referencia o valores normales, son rangos que se basan en promedios extraídos tras revisar a un grupo amplio de personas; en otras palabras, reflejan marcadores típicos.

Cabe mencionar que no se trata de referencias inequívocas.

A veces sucede que los indicadores de una persona sana se sitúan fuera del intervalo regular mientras que los de quien tiene mala salud exhiben una normalidad absoluta.

Aunque puede variar la forma en que se presentan, los resultados suelen manejar los siguientes conceptos:

Negativo: la enfermedad o sustancia que se buscaba no fue apareció.

Positivo: lo opuesto de lo anterior.

No concluyente: la revisión no proporcionó información suficiente para diagnosticar o descartar una enfermedad.

¿QUÉ INFLUYE EN LOS RESULTADOS?

Muchos factores afectan los resultados de los exámenes.

El sexo, la edad, la raza, lo que hemos comido y/o bebido, los medicamentos consumidos, el estrés, la actividad física, variaciones en los procedimientos de laboratorio, la presencia de una enfermedad…

Es más, en ocasiones, aplicar dos veces la misma prueba a una persona, con unos cuantos días de separación entre una y otra, arroja resultados distintos.

Seguir las instrucciones del médico antes de proporcionar las muestras es esencial para obtener indicadores fiables.

Además de auxiliar en la elaboración de cuadros clínicos, los análisis de la salud son recursos valiosos para planificar y evaluar tratamientos, controlar afecciones o simplemente aportar información general sobre órganos, aparatos y sistemas del cuerpo.

Habría que ver las pruebas como parte de una revisión rutinaria que apunta a notar cambios en la salud.

Si bien ocupan un lugar importante dentro de la atención clínica, no pintan un cuatro entero de la salud.

Son útiles para que el médico tenga una imagen clara de la condición del paciente cuando se complementan con un examen físico, la lectura del historial y la comparación con muestreos previos.

NO SON INFALIBLES

La imagen del organismo que proveen, sin embargo, no es infalible.

Además de los factores que inciden en los marcadores, también llega a ocurrir que se pide una prueba errónea, o que los resultados son mal interpretados, o que los indicadores llegan a manos médicas cuando ya es demasiado tarde (pensando, por ejemplo, en brindar al paciente el tratamiento preciso para el problema que tiene).

Si su asesor sanitario le pide acudir a un laboratorio, usted puede contribuir a evitar errores.

¿Cómo? Pida ver las etiquetas de los recipientes donde coloquen sus muestras. Estas deberán mostrar su nombre completo y algún dato relativo a su persona.

Asegúrese de ver que los contenedores sean provistos con esas etiquetas y sellados de inmediato para evitar que las muestras se contaminen.

Tenga claro qué examen ordenó el doctor; pídale una copia de la orden de la prueba y llévela consigo el día de su cita con el laboratorio.

No se vaya del lugar sin saber cómo y cuándo obtendrá los resultados. De ese modo, si llega a detectarse un trastorno, podrá recibir la atención que requiere de forma inmediata.

UN ASUNTO DELICADO

Practicar análisis de la salud no es pan comido.

Todo laboratorio de diagnóstico y de atención de salud (sea público o privado) debe cubrir requisitos como identificar su espacio laboral con un anuncio de riesgo biológico, el empleo de técnicas microbiológicas apropiadas y dotar a sus trabajadores con equipos de protección personal.

Aun con todas las precauciones que deben adoptarse en las unidades de análisis, ninguna de ellas ejerce control total sobre las muestras recibidas.

Aunque sigan el manual que reduce el peligro a mínimos manejables, sus trabajadores corren peligro.

Durante los peores momentos de la pandemia, se habló mucho de contagios, defunciones y riesgos, de medidas de restricción y también de los trabajadores del sector salud, pero, sin profundizar.

Además, en ningún momento se destacó el papel de los tubos de ensayo.

Ya sea que haya o no pandemia en el horizonte, la detección oportuna de casos permite adoptar medidas de contención, limitar la transmisión de persona a persona y salvar vidas.

En síntesis, buena parte de nuestra salud pasa por manos de nuestros invisibles amigos los laboratoristas.

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