‘Wonder Woman 1984’: Patty Jenkins repite fórmula y afianza a su superheroína

Tras el éxito de la primera entrega, Wonder Woman 1984 (Mujer Maravilla 1984) era uno de los filmes más esperados por los fans del cine de superhéroes. Su estreno se pospuso un par de veces porque #2020 y finalmente llegó a salas el pasado viernes. ¿Cumple con las expectativas?

1984. La maravillosa Diana Prince (Gal Gadot), princesa inmortal de las amazonas, lleva décadas dedicándose a salvar a la humanidad de forma anónima. Tras una fachada de mujer independiente y exitosa esconde su faceta de superheroína, pero también un profundo anhelo: si pudiera, cambiaría todos sus poderes y su propia historia por tener a su lado a Steve Trevor (Chris Pine), aquel piloto estadounidense del que se enamoró durante la Primera Guerra Mundial.

Deslumbrada por la aparente buena fortuna de Diana Prince, su colega Barbara Minerva (Kristen Wiig) comienza por admirarla, sin embargo, las dificultades que ella misma atraviesa como mujer vulnerable y ninguneada abren paso a la envidia y le despiertan el enfermizo deseo de ser como su amiga.

Querrá el destino que a manos de Diana y Barbara Minerva llegue una extraña gema a la que se le atribuye el poder de cumplir el mayor deseo de quien la sostiene. Aunque ambas la ven con escepticismo, en secreto hacen sus peticiones, sólo por si acaso…

Y como si de la Rosa de Guadalupe se tratara, la gema funciona. Diana se reencuentra con Steve y Barbara Minerva se convierte en una mujer fuerte, atractiva y popular. Pero ambas pierden algo, aunque no lo descubrirán de inmediato.

Maxwell Lord (Pedro Pascal), un codicioso charlatán de las inversiones con influencia mediática, busca adueñarse de la gema y pedirle su mayor deseo: convertirse en ella para hacer realidad los sueños de las personas y, lo más importante, tomar a cambio lo más preciado que tengan.

Ahí comienzan los problemas. Mientras Max acumula poder los deseos de la gente, tan diversos como discordantes, chocan entre sí y provocan un caos que pone a la civilización al borde de la destrucción.

Frenar a la fuerza maligna que da poder a la gema y, por tanto, a Max, sólo es posible si cada persona beneficiada renuncia a su deseo. ¿Serán capaces Barbara Minerva y Max de renunciar a sus nuevos poderes? ¿Será capaz Diana Prince de renunciar a Steve?

Esta secuela repite las fortalezas de su antecesora: el carisma de Gal Gadot y su química con Chris Pine, un inicio espectacular ambientado en la fantástica utopía feminista que es Temiscira y el empeño por dotar a Diana de códigos propios y diferenciarla de los héroes masculinos.

Esto último constituye para muchos una debilidad, pues echan de menos las batallas espectaculares.

Mientras la mayoría de los héroes salvan a la humanidad a golpes y/o aniquilando al enemigo sin importar las bajas en el camino, las soluciones de Diana, si bien incluyen peleas cuerpo a cuerpo, eluden la violencia exagerada y el asesinato de los enemigos.

La directora Patty Jenkins resalta esta característica de su superheroína cada vez que tiene oportunidad. «Odio las armas», dice Prince al inicio.

Recomendable si te gustó Wonder Woman (2017) o si estás dispuesto a ver una historia de acción “menos violenta” que lo habitual y con guiños al cine de superhéroes de antaño.

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