Ubaldo: Carrera rumbo al Mictlán

Unos de los primeros acercamientos del joven compositor lagunero Ubaldo Carrera a la música, fueron las tonalidades bemólicas de los géneros melódicos.

Su pasión por esta bella arte lo encaminó a empezar sus estudios musicales como chelista en la Escuela Municipal de Música Silvestre Revueltas.

Después de terminar sus estudios técnicos siguió siendo instrumentista en la Orquesta Sinfónica Esperanza Azteca (OSEA Torreón).

Después formó parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Torreón (OSIJUT).

A pesar de su formación, lo que él buscaba era crear sus propias composiciones, mismas que con el tiempo fueron y siguen adquiriendo un estilo propio: odas llenas de una melancolía colorida.

Por esa razón, en 2018 decidió entrar al Conservatorio de Las Rosas en Morelia, Michoacán.

Carrera cuenta con una naciente, pero a la vez compleja experiencia musical: ha sido ejecutante de instrumentos como el piano y el bajo eléctrico, editor, productor y diseñador de audio, además de una breve trayectoria como barítono (su formación vocal estuvo a cargo de maestros particulares).

CALAVERA DE CARTÓN FONDO AZUL
Figura de cartón de la exposición Viaje al Mictlán (Ciudad de México, 2019).
Foto de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México disponible en Flickr (CC).

La travesía del Mictlán para orquesta sinfónica e instrumentos prehispánicos fue el proyecto de su autoría que fue seleccionado para recibir el apoyo del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) de Coahuila 2021.

Ubaldo Carrera (nacido en 1999 en Torreón, Coahuila) comparte su propia cosmovisión sobre la música. Habla también sobre la necesidad imperante de resaltar las raíces prehispánicas y, tal como el nombre de su propuesta lo dice, el uso de instrumentos que hagan recordar parte de las bases culturales mexicanas.

Explícame tu proyecto, ¿por qué decidiste componer sobre el Mictlán? ¿Ya sabes lo que vas a hacer para llevarlo a cabo?

Yo escogí el Mictlán porque pensaba que, además de que era interesante, era necesario hablar de esa parte de la mitología azteca mediante algún formato. En este caso, como soy un compositor, lo que a mí se me ocurrió fue transmitirlo en una sinfónica.

Yo no he visto compositores o artistas que hablan del Mictlán. Ya se ha hecho, por ejemplo, una sinfonía sobre el infierno de Dante Alighieri: la Sinfonía Dante, de Franz Liszt. Entonces, ¿por qué no hacer una sobre Mictlán? Es prácticamente lo que nos representa como cultura mexicana.

Este proyecto lo he pensado desde que estaba estudiando y lo he ido organizando poco a poco.

Lo principal y lo que me caracteriza a mí es que me gusta poner compases complejos, como los de amalgama, aquellos de siete octavos o cinco cuartos.

Esos compases me gustaría transmitirlos, mezclarlos, si se puede decir, con los ritmos típicos mexicanos, no sólo prehispánicos, también tradicional mexicanos. Al fin y al cabo, es lo que nos define como país y quiero plasmarlo en esta obra.

El Mictlán es un lugar mítico, ¿has consultado alguna fuente o una base bibliográfica relacionada con el proyecto?

Sí, sí he consultado bases bibliográficas, pero la mayoría de lo que he consultado son datos simplificados y mezclados.

La obra se basa en el Códice Vaticano A, que también es conocido como el Códice Ríos o el Códice 3738. Es un sólo códice que habla del Mictlán. Hay varios que hablan de lo mismo, pero lo representan de diferente manera.

El Códice Vaticano A es el que escogí porque es el que representa los nueve infiernos del Mictlán. Hay otros códices que, por ejemplo, dicen que son cinco infiernos.

Antes de empezar, estoy tratando de encontrar fuentes primarias para corroborar los datos y ser lo más fiel posible a la obra.

Hablando de tú propio estilo musical, existe algo peculiar en tu obra: la melancolía, que se intensifica con el uso de los compases de amalgama, las tonalidades menores y al darle más protagónico a los instrumentos bajos como el chelo, la viola y el contrabajo. ¿Qué parte de ese estilo crees que pueda ser apreciado en este proyecto?

Además de la melancolía, la ansiedad. Al traspasar los nueve infiernos del Mictlán, realmente lo que haces son retos. Por ejemplo, en uno de los primeros círculos te guía desde un río un perro xoloitzcuintle. En otro círculo hay montañas que te aplastan. Y en el octavo, hay un jaguar que te come el corazón.

Lo que se podría plasmar en esta obra sería la ansiedad de poder pasar esos retos para por fin poder encontrarse con los dioses de la muerte, Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl.

Y también esa idea se puede desarrollar más porque, según esta mitología, cuando te encuentras con ellos, no sabes qué va a pasar después, pues no sabes si vas a otro lugar, si ahí te quedas o si desapareces de la existencia. Es una incógnita que, naturalmente, como seres humanos nos mortifica.

Además, los nueve infiernos del Mictlán yo los relaciono mucho con mi vida. Hubo una etapa donde tuve depresión, entonces para mí todo era triste, todo era melancólico. Eso es lo que transmito en mi música en general.

Hay otro aspecto a destacar: el uso de instrumentos prehispánicos mezclados con los sinfónicos, ¿tú crees que usar esos instrumentos es una forma de poder visualizar lo que se considera subversivo en la música?

Sí, creo que se puede transmitir y más con los instrumentos prehispánicos.

Al momento de orquestar, se divide por secciones, y esas secciones dan un timbre específico.

Por ejemplo, cuando tú tocas en tutti (significa “todos juntos”), que es la orquestación como tal, no hay mucha explicación. Pero cuando tocas una sección de cuerdas tienes esa sensación rústica, antiqua, elegante.

Contrario a lo que podrías tocar con una sección de metales, que se escucha triunfante, duro.

Entonces, lo que se plantea al poner los instrumentos prehispánicos es que sea una más de las secciones de instrumentos en una orquesta sinfónica, que también transmita ese ambiente propio como sección.

Va a haber secciones donde suenen sólo los instrumentos prehispánicos o estén mezclados con otras cuerdas para dar esa sensación de que estás dentro del ambiente.

Háblame sobre el uso de los instrumentos prehispánicos, ¿es común que se usen en el país?

Sí es común que se utilicen, pero mezclados con otros instrumentos. Yo, al menos desde mi experiencia, no los he visto mucho con los instrumentos clásicos. Por lo regular, cuando se hacen presentaciones de música prehispánica, lo que he visto es que es exclusivamente música prehispánica, sólo con instrumentos prehispánicos. Pero que hayan mezclado los géneros no es muy común.

Si esto no es lo común, ¿entonces qué lo es? ¿Cuál es la tendencia musical actual de México?

Lo que ahorita estás más de moda, creo que es lo que escuchamos en la radio. Realmente, hay que ser sinceros, esta música clásica ya está dentro de otro ámbito, fuera de lo popular.

Por último, ¿cómo ves el panorama musical en país dentro algunos años? ¿Tú crees que es importante visualizar esta tendencia de lo prehispánico?

Sí, tiene que ser más difundida y visualizada. Escuchar esa música es un recordatorio de nuestras raíces y nunca hay que olvidarlas. Nuestras raíces como país y como cultura general.