Por un tubo

Acueducto de Los Ángeles

Francisco Valdés Perezgasga

Desde que se anunció el proyecto para dotar de agua saludable a la población de La Laguna, más de uno vimos los problemas, de forma y de fondo, que lo lastraban. Lastres que, siendo sinceros, acompañan a gran parte de los megaproyectos en todo el mundo.

Dotar de agua saludable a quienes bebemos ponzoña es, a primera vista, un fin noble y urgente. Sin embargo, el agua saludable que requerimos es aquella que bebemos y con la que preparamos los alimentos. Hablamos de un litro de cada diez que entran a nuestros hogares. Los otros nueve lo usamos para los trapeadores, las macetas, los excusados, las regaderas, para lavar nuestra ropa y nuestros enseres. Sólo un litro de cada diez es el que urge sin arsénico.

La megaobra presidencial tratará, a un enorme costo, los diez litros. Dicho de otra forma, el 90 por ciento de la inversión no servirá para lograr el fin deseado. Pequeñas potabilizadoras, como las que ya existen por docenas en nuestras ciudades lograrían el cometido a un costo muchísimo menor. Los garrafones del bienestar, si gusta llamarlos así, nos hubieran salvado.

En cambio, en una ocurrencia de domingo por la tarde, en una consulta a mano alzada en Gómez Palacio a no más de trescientas personas, el presidente determinó que Agua Saludable sería el camino. Una megaobra costosa que arrancó con una puntada y que, aún hoy, casi seis años después, carece de un proyecto formal.

Un día nos dijeron que el agua llegaría a dos megatanques, uno en Lerdo y otro en Torreón, para ahí distribuirla a los hogares de esas dos ciudades y de Gómez Palacio. Luego los megatanques no serían más. Luego sí, pero ubicados por el paraje lerdense de las Lomas Coloradas. El tubote, que iba a terminar en los megatanques, ya avanza por el lecho seco del Nazas, casi por el Periférico. Ahora nadie sabe por dónde va a ir. Las autoridades federales dicen que por el trazo del periférico, el ayuntamiento de Torreón dice que no.

Preocupa esta prolongación del tubo mayor, pues parecería develar el fin oculto de Agua Saludable. Hay sospechas fundadas que será el agua que le dé potencia al crecimiento explosivo y desordenado de la Zona Metropolitana de La Laguna hacia el norte. Un agandalle a menor escala, que aquel que permitió el espectacular crecimiento de Los Ángeles a principios del siglo XX.

Los Ángeles, que era un pueblito dormido del sur de California, se convirtió en lo que es hoy merced del robo del agua de una gran área que entubó ríos y desecó lagos. Los ganones fueron los sospechosos habituales: los especuladores inmobiliarios y los funcionarios corruptos que los acompañan.

¿Podríamos estar hoy ante una réplica de lo que sucedió en Los Ángeles en nuestro rincón del Desierto Chihuahuense? Me temo que sí. A una menor escala, si se quiere, pero la misma mentalidad de control y comando, de dominio de la naturaleza.

El acueducto del Lago Owens a Los Ángeles tiene 560 kilómetros de longitud y utiliza un tubo de mayor diámetro que el de Agua Saludable, cierto, pero la mentalidad que llevó al gobierno a este proyecto es la misma que operó en el sur de California en aquel entonces. Me temo que las consecuencias serán las mismas, el crecimiento urbano desordenado, jugoso negocio de empresarios inmobiliarios, constructoras y políticos corruptos.

¿Qué nos trajo a beber agua con arsénico? La sobreexplotación del acuífero. ¿Quién lo sobreexplota? La industria agropecuaria. ¿Cuál es el remedio y quién debe pagar por esta tragedia? Sobreexplotar al Nazas y que paguen los contribuyentes. ¿Encuentra usted la lógica? Yo no.

Espero que los laguneros empecemos a ver el engaño y, sobre todo, a los engañadores. Agua Saludable para La Laguna es un proyecto fallido desde su concepción. No soluciona el problema que supuestamente va a resolver, pero seguro hará más rico a un puñado de vivales que ya son ricos. Mientras el Nazas, el río que da vida y que dio origen a nuestra comunidad entrará en una fase terminal.

Estamos ante el riesgo de perder la joya de biodiversidad que lleva funcionando de manera exuberante y maravillosa desde hace milenios en el Cañón de Fernández y más allá. No sólo el río, también la racionalidad y la decencia se nos está yendo por un tubo.

P. D. Le recomiendo vea la película de Polanski Barrio Chino. Trama policíaca, con Jack NIcholson y Faye Dunaway como protagonistas, pero con un telón de fondo de la corrupción, el tráfico del agua y la especulación inmobiliaria en Los Angeles de los treinta.