El espíritu del rock ya está en otras cosas: Gastón García Marinozzi

Gastón García Marinozzi

Miriam Canales

No sólo Soda Stereo brilló en su constelación. En tiempos pretéritos le antecedieron otras bandas cuyo impacto en México fue mínimo: Pescado Rabioso en los años setenta, con Luis Alberto Spinetta al frente —y toda su obra—; Sumo, Virus y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en la década siguiente. Esa fue la temática del conversatorio fraguado entre Julián Herbert, Geobany Arévalo y el novelista Gastón García Marinozzi en una de las actividades de la Feria del Libro de Coahuila Región Laguna, que tuvo a Argentina como país invitado y dedicó espacio también a otras artes como la música. 

Dictadura militar versus democracia, diáspora hacia México y otros países; Mercedes Sosa, su exilio en Madrid y posterior “hada madrina” de rockeros como Charly García, Cerati o Pedro Aznar; “Soda” versus “Redondos”, equivalente a un partido de fútbol entre Boca Juniors y River Plate… A decir del panel conformado por los escritores Julián Herbert, Geobany Arévalo y el novelista Gastón García Marinozzi, el rock compuesto en Argentina ha sufrido un contexto convulso que tuvo que desafiar la prohibición del idioma inglés y del mismo rock como género. Basta con pensar en letras como “Dietético” del primer disco homónimo de Soda Stereo: “El régimen se acabó, se acabó”.

Es vasta la forma en que los panelistas narran toda esta impronta musical, mediante un caudal de datos históricos y anécdotas de canciones que no suelen ser transmitidas en estaciones de radio locales y corporativas. Abordan los respectivos y prematuros decesos de figuras como Luca Prodan y Federico Moura. 

Prodan, nacido en Italia y con lazos ingleses, participó como extra en la película Roma de Fellini y terminó en el cono sur como vocalista de la banda de reggae llamada Sumo, con la que se convertiría en un icono y más de manera póstuma. Moura, por su parte, jugó con sintetizadores y ritmos electrónicos incipientes, letras provocativas e imágenes hipersexualizadas al frente de Virus e impulsó a Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio produciendo su álbum debut, que marcó un antes y un después en la escena. 

Nunca salieron de Argentina, lo cual no les jugó a favor comercialmente, pero permitió que el reflector se proyectara con mayor intensidad sobre sus pupilos. 

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, con su vocalista el Indio Solari, tampoco salieron de su país, pero siguen contando con muy leales huestes que se reúnen para rendirles pleitesía en sus “misas” las esporádicas veces que tocan en vivo.

Según el conversatorio, la prosperidad llegó en la era de los noventa con el apoyo de las grandes disqueras, los conciertos masivos profesionales, la libertad política y social, además de canales como MTV Latino o Telehit. La conformaron alianzas como Los Fabulosos Cadillacs, Bersuit Vergarabat o Babasónicos, que los panelistas consideran el último gran destello internacional a posteriori, culminando con la incursión de Él mató a un policía motorizado, así como toda la acuciosa producción y cobijo que brindó Gustavo Santaolalla (aliado al también productor Óscar Lópeza, finado en 2023) a agrupaciones mexicanas como Café Tacvba, Molotov, Julieta Venegas, Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio para crear toda una efervescencia bajo el sello corporativo de “Rock en tu idioma”. 

El muy discutible lado de la historia del reconocido compositor y productor musical se plasmó en Rompan Todo (2020), aquel documental de Netflix que incurrió en severas erratas, omisiones, confusiones metodológicas y narrativas en cuanto a los países mencionados como en lo referente a Chile, Perú o Brasil, lo que desató toda una polémica entre prensa especializada, televidentes y melómanos que cuestionaron sus inconsistencias.

Por su parte, el escritor y periodista Gastón García Marinozzi (1974), habló, entre otras cosas, de la admiración que le profesa a Charly García, tan profunda que se negó a entrevistarlo alguna vez por temor a decepcionarse de él a fin de seguir idealizándolo.

García Marinozzi reside en la Ciudad de México desde hace 17 años. Su más reciente lanzamiento editorial es Instrucciones para matar al padre (Alfaguara, 2025), aunque anteriormente ya había incursionado con ¿Quién dijo que todo está perdido? Biografía de una canción (Turner, 2022), en alusión a la canción de Fito Páez. 

¿Qué opinas de Rompan Todo?

Como que lo vi y nunca lograban contar la historia de nadie, lo hacían muy rápido, tan rápido y de todo mundo, cuando es tan poderosa la historia del rock. Como que también iban cortando cosas, iban nivelando grupos que no venían al caso y tenían que cumplir con cuotas, por así decir, como la peruana con Los Saicos o la brasileña. Los brasileños, a diferencia de los argentinos, siempre cantaron juntos; merecen una historia aparte. Lo de que Mercedes Sosa acabó juntándose con otros cantantes, los brasileños lo hicieron siempre: juntarse todos con todos y por eso es tan rica su historia. Santaolalla, su productor, todavía en dictadura, hizo una gira etnográfica a principios de los ochenta por todo el territorio argentino con León Gieco, pero cantando con pueblos indígenas, haciendo folklore, De Ushuaia a La Quiaca son cuatro discos. Recordemos que en los años setenta tuvo otra faceta con otra banda llamada Arco iris y luego se fue a Los Ángeles.

Respecto a los intercambios culturales y musicales entre México y Argentina, por ejemplo, Caifanes, a pesar de su gran éxito, nunca sonó en Argentina y Café Tacvba sí.

A lo mejor justo por Santaolalla, que produjo su disco Re.

A Virus lo descubrí hasta hace muy poco. Soy de la idea que Soda Stereo no fue lo que fue sin Federico Moura —su primer productor—, pero en México nunca se le ha dado el reconocimiento que merece.

Sí, pues porque esta es una industria y llega quien la sabe manejar. Los de Virus no salieron prácticamente de Buenos Aires. Federico murió de sida más pronto que tarde, agarró una vorágine de cocaína, sexo y rock and roll que se vivió en los ochenta muy duro y que arrasó con mucha gente.

El último ejemplo que dieron de la escena en este conversatorio fue Él mató a un policía motorizado, ¿en qué momento crees que se encuentra ahora el rock argentino?

Yo creo que ya desapareció y ya es otra cosa. Es autoparódico en general, no sólo en Argentina. El viejo rockero ya es sólo una parodia de sí mismo y el espíritu rebelde que tuvo el rock en su momento creo que está ya en otras cosas. En cambio, el trap está haciendo cosas interesantes.

Creo que nosotros nos quedamos en grupos como Miranda y de eso ya hace 20 años, aunque no sea rock.

Sí, es hijo de Virus, de la misma raíz: festivo, bailable, que vale la pena.

Pero más alegre y Virus sonaba más oscuro y triste.

Bueno, era lo que bailábamos en los ochenta.

Me cuesta trabajo entender que eso se pueda bailar, pero ya pasaron 40 años. (Risas).

Sí, justo eso bailábamos. ¿Y a ti qué te gusta escuchar?

Virus, justamente, y acabo de ponerle atención al disco Oktubre de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. 

No sé si están envejeciendo bien “Los Redondos”, creo que hay pocos discos que envejecen bien, pero Sumo, desde mi punto de vista, es una banda que sí envejece súper bien. La escuchas ahora y suena actual. Es que todos ellos tampoco salieron de Argentina.

Quizá sólo con Luis Alberto Spinetta, de quien hubo homenajes póstumos cuando murió, en 2012.

Sí, pienso que a él lo quieren mucho, pero en su momento la gente no lo entendía del todo. Muchos lo querían, era un buen tipo.

Así suele pasar con algunos personajes, y tampoco se metía en escándalos así como Charly García.

Sí, aunque es un genio.

La única vez que lo vi en vivo lo amé, otros, en cambio me aburrieron, creo que no los encontré en un buen momento: Fito Páez, Andrés Calamáro, Babasónicos, pero Charly me encantó. Fue en 2012 en el Vive Latino.

¡Sí, Charly es lo máximo! Yo también lo vi en el Vive Latino cuando salió con sombrero de charro.

Y lo último que vi de rock fue a Kevin Johansen en 2024 en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Es fresa. Y a Bersuit Vergarabat apenas en marzo de este año, no es como en 1999, claro, pero cumplí con esa cuota pendiente. 

Sí, creo que eso también sigue siendo rock. Y ahora hay dos vocalistas

Cambiando de tema: ¿tú sí crees que todavía pueda haber una buena comunicación o cohesión entre México y Argentina más allá de nuestras crisis, nuestras cuitas, las diásporas?

Sí, siempre la hay. La música, la cultura, acá, allá. México siempre ha sido un país muy generoso. Se escucha la música de uno y otro. A México le ha tocado recibir a muchos y Argentina es fan de México. Si, por ejemplo, tocan Los Tigres del Norte, creo que llenan. Yo vivo en la Ciudad de México desde hace 17 años.

Y hay diferentes diásporas de argentinos. Yo conozco gente que llegó en los años setenta, algunos en los 2000 y… ¡ay!, ¿cuándo fue la última crisis?

¡Ayer! (Risas) ¡O la semana pasada!

Bueno, todavía más severas que las crisis que compartimos. Mi mejor amigo vive allá y él me recomendaba a ciertas bandas como estas.

Sí, definitivamente, siempre hubo de todo. Yo soy escritor y novelista y se leen a mexicanos y mexicanas: Cristina Rivera Garza, Juan Villoro y hasta Octavio Paz.

Con conversatorios como este algunas pinceladas musicales provenientes de Argentina se plasman en Torreón, permitiendo así que la vasta historia del rock producido en este país pueda seguir sonando y buscando nuevos adeptos y generaciones de escuchas.