Torreón Gacho - Mayra Franco Rosales

Torreón Gacho: del desahogo virtual a la galería

Fotos de infraestructura urbana deteriorada o de mala calidad, edificios que se caen a pedazos tras años de abandono, calles llenas de basura y destartalados camiones que transmiten a la perfección la sensación de que “viajar en transporte público es infrahumano” son algunos ejemplos del contenido que podemos encontrar en @torreongacho.

La cuenta de Instagram trascendió las barreras de lo virtual cuando la cafetería Negativo Café.Lab inauguró el pasado 24 de enero una exposición descrita como un ejercicio curatorial con 65 de sus posts.

Con esta muestra, la cafetería propició diálogos y debates con diversas hebras de donde tirar: la identidad, el arraigo, el arte, la incidencia social…

De algunos de estos temas le preguntamos al anónimo administrador de la cuenta. Sus respuestas nos permiten acercarnos un poco a la comprensión de la cuenta y del desahogo como un ejercicio colectivo y necesario en el entorno que nos toca padecer a los laguneros.

¿Qué es @torreongacho? ¿Cómo y por qué nació? ¿Tiene un objetivo?

Torreón gacho es una cuenta de Instagram que registra la ciudad que camino caminamos todos los días, en especial el centro de Terror, Coahuila.

Nació porque me mudé del centro y volví a utilizar diariamente el transporte público después de muchos años. Al principio creí ingenuamente que podría leer en el camión, pero no; tampoco pude escuchar música, era común que la música del camión estuviera tan fuerte que usar mis audífonos no tenía sentido.

En uno de esos traslados revisé las fotos de mi teléfono y me di cuenta de que tenía mucho material que nunca había compartido en mi cuenta personal, y de ahí me surgió la idea de hacer Torreón Gacho. Desde que tengo celular con cámara he tomado fotos de cosas piratonas en la ciudad, y creo que ya tengo ojo para leer lo que normalmente esconden las calles.
El objetivo de torreongacho es el desahogo.

¿Cuáles son los elementos distintivos de la cuenta?

Los textos que acompañan la imagen. Hay muchas cuentas que hacen fotografía urbana y que buscan espacios y ángulos estéticos, cosa que respeto y que me parece muy interesante, y el texto que acompaña a esas fotografías o una de dos, o refuerzan lo que se muestra en la imagen: si la foto muestra una ventana de una casa y de fondo un cielo azul, el texto dice algo como ventana y cielo, es decir, no aporta nada; o bien, carecen de texto.

Las fotos que hago sólo muestran lo que ahí está y que cualquiera que preste atención puede notar, pero los copys sí contienen humor e ironía. Es lo que creo que potencia la imagen. En ocasiones los posts incomodan a algunos usuarios. Considero que la incomodidad viene de que uno está acostumbrado a ver el lado chido, “instagrameable” de las cosas.

Lo que considero que es el mayor distintivo de la cuenta, es que ha logrado ser un desahogo no sólo para mí, sino para muchas otras personas. Incluso genera ciertos diálogos. Hay quienes han dicho que @torreongasho es una cuenta de memes de la ciudad, pero eso me parece errado, reducirla a eso es como decir que, guardando todas las proporciones, Moby Dick se trata sólo de una ballena blanca.

¿Es una cuenta con intenciones o pretensiones artísticas?

No, es una cuenta con la que registro lo que leo al caminar. No niego que hay algunas fotos en las que sí busco que existan puntos de fuga o en las que el texto que las acompaña tenga un lenguaje literario, pero no busco realmente hacer arte, no le dedico el tiempo necesario ni tengo las herramientas más óptimas para nutrir la cuenta. Una buena parte de las fotos que tomo son circunstanciales, momentos que sólo quien camina la ciudad tiene oportunidad de ver y que en varias ocasiones son irrepetibles.

Y así como existen quienes consideran que la cuenta es de memes, también hay quienes consideran que @torriongacho tiene intenciones artísticas y que es pretencioso. Lo que la gente considere es algo que yo no controlo… y ciertamente no me importa.

Barthes habla de la muerte del autor abordándolo desde la literatura. Es decir, cuando se escribe un cuento, un poema o una novela, el autor desaparece, el texto le pertenece al lector, y éste generará las interpretaciones que sus herramientas le permitan. Creo que eso es lo que sucede con la cuenta.

Por otro lado, sé que he generado diferentes comentarios con parte de la comunidad artística de La Laguna. Y si algunos artistas de la localidad consideran que @torreongaxo es un proyecto artístico de valor, me siento halagado. Si por el contrario piensan que la cuenta no tiene ninguna propuesta y carece de un discurso o que sólo busca montarse en el mame, insisto en que la cuenta no tiene esa intención, pero tampoco voy a ponerme a defenderla, porque no busco que sea un espacio complaciente y como dije antes, desde que subo algo ya no es mío, y cómo lo interpreten las personas no es mi problema.

Lo que sí creo es que quienes sí navegan con la bandera de artista, en lugar de ponerse a ver qué propuesta tiene o no valor, deberían generar ellos mismos sus propuestas, investigar, salir de su instragram y dejar que el público o los seguidores decidan si su discurso es coherente y si tiene o no potencia. Qué pinche hueva estar al pendiente de lo que hacen o no los demás, en especial en redes sociales.

¿Qué ha sido lo más inesperado o sorprendente que ha pasado con el perfil?

Desde lo personal, podría decir que me sorprende mucho el fenómeno de las publicaciones que se han vuelto virales. Ha habido un par de posts que han llegado demasiado lejos. Dos ejemplos, 1) un video que grabé en durante la venida del río Nazas donde se ve flotando un envase de caguama, se convirtió en una nota de Milenio; 2) en diciembre del 2021 rayé la Iglesia del Perpetuo Socorro que tenía poco tiempo de ser remodelada. Puse mi tag y duró ahí todos esos meses. En marzo del 2022 durante una marcha organizada por morras, en la misma iglesia rayaron con un stencil un símbolo feminista que fue borrado al día siguiente, pero dejaron ahí mi tag, en la mera entrada de la iglesia. No sé quién borró el stencil, si fue por parte del municipio o de la iglesia, o si algún ciudadano lo hizo. Pero el mensaje es claro, no incomoda que la iglesia esté rayada, sino que las morras se manifiesten.

Y tratando de ser un poco más objetivo, lo inesperado ha sido el diálogo que ha generado la cuenta con la comunidad. Nunca pensé que @torreongacho, un desahogo de ocurrencias, tuviera tanto movimiento en redes. Cuando comenzó a agarrar vuelo aparecieron otras cuentas que emulaban lo que yo estaba haciendo, y se me hizo muy chido, pero resultaron ser llamaradas de petate y lamento que esos proyectos no siguieran adelante, porque la ciudad está muy pirata y hay material para todos.


¿A qué atribuyes la respuesta y el crecimiento que ha tenido?

En que he sido constante y que la manera en la que muestro la ciudad es particular. Hace que tanto las personas que caminan y que usan el transporte público, como quienes no caminan en el centro seguido, se sientan identificadas, o les dé algo de morbo.

Según las estadísticas de instagram, tengo bastantes vistas de gente que no sigue la cuenta. Actualmente un post promedio tiene vistas de 5 mil cuentas, y casi 2 mil son cuentas que no me siguen. Nomás andan de pinches mirones sin reaccionar ni compartir.

Creo que @torreongacho es un ejercicio honesto, más que empático.

¿Cómo crees que puede impactar una cuenta como Torreón Gacho en la percepción que tenemos de nuestra ciudad quienes aquí habitamos y la forma en que nos relacionamos con ella? ¿Y en quienes no viven aquí?

A La Laguna la padecemos todos los que aquí estamos, pero si la cuenta ayuda para que exista otra forma de relacionarnos con nuestro entorno, eso no me corresponde decirlo a mí, sino a las personas que la siguen.

La cuenta muestra lo que está a la vista en la ciudad, no rebusca nada. Todo está ahí, sólo es cuestión de observar y leer la calle. He hecho algunos posts donde señalo situaciones que realmente están de la chingada, como los semáforos que no sirven, la basura en las calles, lo infrahumano de viajar en transporte público o los edificios en ruinas, pero insisto en que eso está a la vista de todos, de las autoridades también.

En una ocasión hice una publicación de un bache que estaba en el bulevar Revolución, la cuenta de SIMAS Torreón me escribió preguntándome en dónde estaba el pozo, y después ellos mismos mandaron una fotografía del bache tapado. Es el único caso que conozco de incidencia de algo tangible de la cuenta.

Hay cuentas de personas que están en otros estados, en la Ciudad de México o en otro país que me han escrito diciendo que extrañan Torreón, que extrañan la tierra y el calor… añoran lo culero, supongo…

¿Por qué es importante mantener el anonimato?

El anonimato me gusta. No es mi intención figurar en este proyecto. A esta ciudad la padecemos todos, insisto: la falta de agua, la tierra, el calor; la incompetencia de nuestras autoridades, la rapiña empresarial; años atrás la pinche violencia… Todos somos Torreón Gacho.

A finales de los 2000 tuve un par de blogs con los que me escondía detrás de un pseudónimo para poder escribir sobre lo que quisiera. Era un hater bastante prolífero, y ahí me di cuenta que es fácil —y cobarde— decir cualquier cosa sin mostrar la cara. En esta cuenta decidí no figurar porque no quiero perder de vista que es una válvula de escape para mis desahogos y ocurrencias.
Aunque hubo amigos que se dieron cuenta de inmediato de quién está detrás de @torriongaxxxo, por la forma en la que escribo y el tipo de fotos que subo; y que a otras tantas personas les conté, y que ellos a su vez le han contado a otras personas, creo que si digo que 100 personas saben quién soy serían muchas, y de esas 100 me sobrarían dedos de las manos para contar quienes son mis amigos. Quizá hay más de 100 personas que saben qué onda, pero eso no importa, porque a la cuenta la siguen más de 6,500 cuentas.

No puedo evitar relacionar tu cuenta con el grafiti en el sentido de que es disruptivo en un espacio reservado a lo “bello”, a lo “artificioso”, a lo “impostado”. ¿Es válido? ¿Te resuena?
Me gusta el grafiti. Cuando era joven hice mucho grafiti ilegal. Me alejé de él porque comencé a tener otros intereses, pero nunca dejé de lado la cultura del hip hop. El rap es la música que más escucho a la fecha. Hace poco más de un año compré crayones industriales y marcadores para rayar mi user o algunas frases en la calle. Ahora que volví a pintar lo disfruto mucho.

Pamela Meraz me hizo notar que la cuenta es como si fuera una especie de grafiti digital. Si pensamos que las redes tienen la función de ser unos muros y que diario los recorremos, encontrar una cuenta como la de Terror, Coawila es como si de repente te toparas con unas bombas coloreadas en medio de una galería.

¿Qué tan de acuerdo o desacuerdo estarías con la afirmación de que eres una suerte de Banksy lagunero?

Es una afirmación fallida. De entrada porque hay gente que sabe quién soy y que está dispuesta a doxxearme a la menor provocación; tampoco busco lucrar con la cuenta ni estoy comprometido a hacer señalamientos ni críticas en todo lo que subo a internet. Que ojo, no quiere decir que no tenga posturas políticas claras, sino que, como lo he comentado, @torrióngacho es un desahogo.
Pienso más en Torreón Gacho como en algo que resuena en quienes habitamos La Laguna, en una manera de sentirnos acompañados en lo culero. Si uno está solo el mundo se padece, pero si estás acompañado, o te das cuenta de que hay más gente que comparte tus ideas, el mundo se confronta.

¿Cuál es la opinión o respuesta positiva que más recuerdas? ¿Cuál la más negativa?

Las más negativas son fáciles de identificar para mí, pero todas han venido de gente irrelevante para mi vida personal y profesional, entonces no importan.

Las opiniones más positivas han sido las de las personas cercanas, quienes me conocen y aprecian genuinamente lo que hago con la cuenta, esas son las que me satisfacen.

Y no quiero dejar de mencionar la favorable respuesta que hubo al ejercicio curatorial que propuso Negativo Café Lab sobre @torreongacho. La cantidad de personas que fueron al espacio y al diálogo, y que han visitado el café para ver el ejercicio ha sido muy chida. Sé que se dieron la vuelta varias personas que tienen proyectos y trabajo muy chingón y que de una o de otra forma les interesa la cuenta.

¿Cómo es que una cuenta así dio pie a una exposición?

Eso pregúntenselo al equipo de Negativo Café Lab. Yo sólo tengo todo mi agradecimiento hacia Pamela, Adán, Rodo, Rich, Dann y Bosco.

Ellos fueron quienes apostaron su espacio, su tiempo, su energía y dinero para hacer el ejercicio curatorial. Yo sólo me desahogué.