Por Karime Gámez Hernández
Este 2025 se convirtió en el año del estreno de La voz de la tierra roja, obra ganadora del Premio Bellas Artes de Obra de Teatro Para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchmacher 2022, escrita por el dramaturgo lagunero Ignacio Garibaldy.
El público de la Comarca pudo disfrutar de la puesta en escena por vez primera en el teatro Alfonso Garibay el pasado 23 de febrero, a cargo de la compañía Luciérnaga Teatro, bajo la dirección de Karina Carrasco.
Un tinte feminista impregna la obra sin tratar de educar a los espectadores, ni de moralizarlos, sino preguntando al público cómo se siente al respecto y qué es lo que opina.
“Toda la historia del teatro hasta nuestros días involucra al público en este sentido, no para cambiarlo sino para dar luz sobre su vida. Eso es a lo que más podemos aspirar como artistas”, respondió Ignacio Garibaldy en entrevista para Plaza Pública respecto al papel del escritor en el mundo actual.
La trama
Patricia, de 13 años, sueña con vivir con su hermana Dolores, de 17, en una casa construida por ellas mismas, debajo de un árbol y sobre la tierra roja, donde crearon recuerdos con su madre que ya no está con ellas. Dolores se enfrenta a la presión del pueblo que la obliga a matrimoniarse porque ya se le desarrolló el cuerpo. Lázaro, su prospecto, no acepta un no por respuesta y junto a la chismosa de Cacho, comienza la travesía para separar a las hermanas y así casarse con su amada.
En este escenario sin adultos, se entrevé la huella del abandono, la presión de los roles de género, y una hermandad que supera las adversidades. Para Patricia, el amor que le tiene a su hermana es el motor suficiente para ir a contracorriente y no esperar que un hombre las salve de no tener amor y validación.
Aunque Dolores y Patricia son las únicas que se nombran hermanas, hay otras 17 que no conviven y ni siquiera reconocen su parentesco. Eulalia, la mayor de todas, interviene para evidenciarlo. Pese a que Patricia no la considera hermana, Eulalia, desde la autoridad que tiene como el personaje con mayor edad, defiende a la dupla de la chismosa, sin desprenderse del todo de las creencias que la unen también a Cacho y a Lázaro.
La tierra roja, no es sólo un terreno, sino un recuerdo vivo de la madre de Dolores y Patricia que les habla para sentar raíces sobre sus verdaderas convicciones y aspiraciones.
El proceso creativo
En la literatura, la ausencia se ha abordado de muchas formas, todas ellas, sin alcanzar en cantidad y magnitud a la vida real.
“Yo me entero de que alguien que va a su rancho, se encuentra con una hermana que nunca había tratado. Se veían por fuera, sospechaban que eran hermanas, pero nunca hubo comunicación. ¡Durante cincuenta años! ¡Hazme el favor! Empecé a investigar y al padre le valía el asunto. De tal suerte que comencé a preguntarme cómo sería la dinámica a partir de eso: lo que significaría para una mujer haber sido reconocida por su padre, porque no la reconocían”. Ignacio Garibaldy consignó así la anécdota central de La voz de la tierra roja.
Aunque la obra está ubicada en la actualidad, pudiera ambientarse en otros tiempos y lugares por tratar temas tan atemporales como el machismo y el abandono, que, si bien pueden cambiar de forma, no han sido erradicados.
Alrededor de la anécdota central rondan otros tantos hechos que inspiran el texto de Ignacio, en especial, delitos que atentan contra la integridad de las mujeres.
“La gente es muy dura con las mujeres. No sé cómo llegó a mi esta anécdota de cómo quemaron a una mujer por ser infiel. Fue en Guerrero. El pueblo se fue contra ella, la hicieron caminar desnuda hacia la plaza principal y ahí le echaron lumbre. Aquí en Torreón me impacta que un hombre celoso atropelle a su exnovia. La está esperando donde se baja del camión. Ya te empiezas a imaginar qué estará pasando por la mente de este hombre para que esto suceda”.
Con estos hechos en mente, el autor aterriza su obra en una historia más digerible, pero no por eso menos violenta, pues la presión por ser objeto de deseo y elegida por un hombre implica abandonar anhelos sólo para caber dentro del molde.
En esta dramaturgia, la decisión de Dolores sobre si casarse o no con Lázaro cambia por completo el rumbo de ella misma y de su hermana.
Una vez que Garibaldy sentó la idea central, desarrolló los demás aspectos de la historia, como las aspiraciones de los personajes y sus principales obstáculos. De acuerdo con su formación como escritor, la dramaturgia debe reflejar la dificultad misma que implica vivir, de modo que los antagonistas de esta obra son la piedrita del zapato, pero sin llegar a ser malignos o villanos, pues sólo se rigen por la ideología del lugar donde crecieron.
Los personajes cobraron vida tan pronto el autor comenzó a escribir la obra, y bastó una semana para concluir el proceso creativo.
Una obra premiada
En 2022 el jurado del Premio BellasArtes de Obra de Teatro Para Niñas, Niños y Jóvenes Perla Szuchmacher 2022, conformado por Patricia M. Pedreguera, Sara Pinet y Mariana Hartasánchez, concedió a Garibaldy el primer lugar por considerar que su dramaturgia presenta de manera divertida y eficaz, tópicos complejos como los mandatos de la sociedad, los anhelos íntimos, los sueños traicionados, los dolores compartidos y la valentía para cambiar una realidad subyugante.
“La obra genera reflexión en torno a las implicaciones que tiene el hecho de crecer como mujer en una sociedad machista”, se destacó en el acta del fallo.
De ese modo, Ignacio Garibaldy se convirtió en el segundo lagunero en obtener este importante premio. El primero fue Antonio Rodríguez, quien fue reconocido con su obra El vuelo de Cliserio en 2007.
Sobre el montaje
Para la puesta en escena de La voz de la tierra roja, la directora Karina Carrasco echó mano de teatro de sombras, danza y música a fin de adaptar la dramaturgia a su visión.
El propósito artístico de la dirección estuvo presente desde la actuación hasta los elementos dispuestos en el escenario, pues el montaje incluyó una máscara de viejo y un árbol, elaborados por Gerardo Antonio Valdez, y figuras para proyectar en sombra, manufacturadas por la actriz Ana Carmen Macías.
Por otra parte, los actores, en su mayoría estudiantes de la licenciatura en Artes Escénicas, interpretaron la farsa en un tono uniforme que acentuó el humor que ya caracterizaba a la dramaturgia.
La temporada concluyó en el mismo teatro que vio nacer la obra, sin embargo, el montaje continúa buscando su cauce para encontrar nuevos espectadores y compartir, sobre la tierra roja, lo entrañable que puede ser la unión y lo necesario de la hermandad para resistir las inclemencias de la vida.




