A unos cuantos kilómetros de la ciudad de Torreón, lugar seleccionado por la NASA como una de las sedes oficiales para observar el eclipse total solar del evento astronómico del 8 de abril, se encuentra el municipio en el cual resido: Francisco I. Madero, en el estado de Coahuila.
La ciudad es pequeña, cuenta con aproximadamente 32 mil habitantes, quienes también fueron privilegiados por haber podido observar este gran suceso.
Dos semanas atrás, el 23 de marzo de 2023, el Centro Cultural Benito Macías de mi ciudad natal fue sede de la capacitación gratuita que ofreció la Sociedad Astronómica de la Laguna a la ciudadanía sobre las medidas y pasos para observar de forma segura el eclipse. Acudieron cerca de 30 personas que hicieron preguntas y mostraron gran interés por el fenómeno. Al final, hubo venta de lentes certificados.
Después, el sábado 6 de abril de 2024 al mediodía, se ofreció la charla “Astronomía, ciencia y eclipse”. También asistió la SALAC (Sociedad Astronómica de la Laguna) y Raúl Mújica, doctor en Atrofísica. Con su amplio conocimiento y mediante un lenguaje científico comprensible, el reconocido investigador logró que los asistentes nos sintiéramos interesados y emocionados por la física y la ciencia, lo cual se reflejó en el aumento de personas reunidas ahí.
Faltando pocos días para el evento, en las redes sociales de las autoridades municipales, así como por la radio, se anunció el único punto seguro establecido para ver el eclipse: la explanada de la Unidad Deportiva Municipal. El espacio contaría con lentes para compartir, personal capacitado y un punto de hidratación. Abriría sus puertas a la población a partir de las 10:30 de la mañana.
El lunes 8 de abril, el gran día de la danza de los astros, 120 asistentes llegaron al lugar. Las niñas y niños que acudieron con sus familias, curiosos por observar el eclipse, fueron los primeros en insistir a sus padres para acercarse al tendedero de lentes certificados.
El inicio oficial del eclipse estuvo previsto para las 11:00:35 de la mañana, la oscuridad comenzaría a las 12:17:34 del mediodía y concluiría cuatro minutos más tarde, a las 12:21:50. La finalización del eclipse sería a las 13:42:07 horas.
El cielo se encontraba nublado desde muy temprano, pero aun así todos los asistentes logramos corroborar que justo antes de las 12:17 ya se oscurecía. Las lámparas cercanas comenzaron a encenderse. La gente se emocionó y expresó su felicidad con gritos y tomando fotos y videos.
Sabíamos que después de 33 años del eclipse solar total de 1991, que fue visible en 20 estados, ahora también sería total en Sinaloa, Durango y Coahuila. Nosotros fuimos seleccionados por el universo para presenciar este gran acto. Mientras ocurría el eclipse, también se escuchó un pequeño estallido cerca, como si hubiera sido un cuete lanzado por los mismos ciudadanos, representando la euforia del momento.

de Francisco I. Madero, Coahuila para ver el eclipse del 8 de abril. FOTO: Vilma Guerra
En medio de la concentración, algunos decían ver una pequeña “estrella” al lado del fenómeno astronómico, pero era el Cometa Diablo, un cuerpo celeste que orbita el sol cada 71 años. Varios desconocían este dato, por lo que lo confundieron, aunque sin hacer especulaciones sobre la posibilidad de que fuera un ovni.
Durante la totalidad, los pájaros cerca de los árboles dejaron de escucharse, no se veían revoloteando en el cielo.
Luego de poco más de cuatro minutos, el cielo se iluminó rápidamente y la fase total terminó. Por el micrófono anunciaron que podíamos llevarnos los lentes como recuerdo y muchos de nosotros los tomamos antes de marcharnos.
Durante el suceso contamos con la presencia de autoridades, como la Policía Municipal y encargados de Comunicación Social, enfermeros y un doctor. Todos ellos estaban en el punto de hidratación, ofreciendo bolsas de agua, refresco y regalando pizza a los más pequeños.

Afortunadamente, el evento concluyó sin mayores incidentes, sólo una joven se acercó al punto de hidratación con síntomas de mareo, al igual que yo; la temperatura del día a esas horas comenzó a ascender y el calor intenso provocó que algunos se deshidrataran.
En el centro del municipio, negocios y locales decidieron abrir, y cientos de trabajadores, desde sus sitios de actividad, salieron durante la oscuridad para observar el eclipse. Después continuaron con sus labores como cualquier otro día. Muchos maderenses pasaron el día trabajando desde temprano, mientras otros decidieron viajar fuera del municipio para observar el acontecimiento, y una gran parte comentó que lo presenció desde su casa.
Desde mi punto de vista, la difusión del eclipse y de las zonas seguras de observación fue escasa y con poca anticipación. Sin embargo, debemos reconocer que los responsables de la organización, sobre todo las mujeres, hicieron su mejor esfuerzo para que los pobladores observaran el fenómeno en su localidad sin percances.
No se observaron visitantes de regiones cercanas, tampoco extranjeros. La serenidad de Francisco I. Madero siempre se sintió.




