Dos Nazas

Francisco Valdés Perezgasga

A finales de septiembre un grupo de ciudadanas, pero sobre todo ciudadanas, participamos, por tercer año, en una nueva tradición: documentar en tres días la biodiversidad del Río Nazas. Tomar fotos de cuanta planta, animal u hongo viéramos para subirlas a la plataforma naturalista.mx

Organizado localmente por el colectivo Naturalistas y Observadores de Aves (NOA) y por Prodefensa del Nazas A.C., nuestro río entró a este ejercicio junto a veintenas de otros ríos de las Américas, Europa, África y Asia.

Crédito de fotos: Francisco Valdés Perezgasga

No era una competencia, fue un esfuerzo de cada localidad para resaltar la riqueza de los ecosistemas fluviales pero particularmente la riqueza de cada río.

En tres años que lleva esta actividad empieza a cuajar ya una comunidad global de amantes de los ríos. De quienes los amamos en abstracto, pero sobre todo en concreto. En nuestro caso, en mi caso, hablo del Nazas.

Esta actividad llamada Home River Bioblitz (el Bioblitz del río local) tiene el potencial de crecer a todos los arroyos y ríos del planeta y de unir a quienes amamos y defendemos estos ecosistemas, los más amenazados del planeta.

Según David Dudgeon, de la Universidad de Hong Kong, y sus colaboradores, los ecosistemas de agua dulce ocupan el 0.8 por ciento de la superficie terrestre, pero albergan el 6 por ciento de la biodiversidad planetaria.

Crédito de fotos: Francisco Valdés Perezgasga

A cuenta de esta inusual biodiversidad, la pérdida de un área relativamente pequeña de humedales, ríos, arroyos, estuarios o planicies de inundación pueden provocar una pérdida inusitadamente elevada de especies.

Permítame darle algunos datos: en Norteamérica, el 40 por ciento de las especies de peces de agua dulce están extintas o en camino de extinguirse.

Lo mismo sucede con 70 por ciento de los bivalvos de agua dulce y el 50 por ciento de otros crustáceos.

Las tasas de extinción para las aves, los mamíferos y los reptiles de los ecosistemas terrestres de Norteamérica oscilan entre 15 por ciento y 18 por ciento.

Crédito de fotos: Francisco Valdés Perezgasga

Sí, hay una ola de extinciones a nivel planetario, pero en los ecosistemas de agua dulce esta ola es más intensa.

Las presas, la agricultura, especialmente la agricultura industrial, las descargas de drenaje de asentamientos humanos son algunas de las razones por las que los ecosistemas de agua dulce están pasándola mal.

Encima de todo esto tenemos al cambio climático que eleva la temperatura de las aguas, trastoca el inicio y el fin de las estaciones y genera eventos meteorológicos de intensidad extrema como ya vimos este año aquí en La Laguna.

¿Por qué habría de preocuparnos este asunto? ¿Qué importancia tiene para nuestras comunidades que se erosione la vida que nos rodea? Pues sencillamente que todo lo que somos y todo lo que tenemos proviene de la naturaleza. Todo. Sin naturaleza no hay humanidad.

Para que la naturaleza continúe desarrollando sus relaciones y sus procesos -y continúe así brindándonos los bienes y servicios que siempre nos ha dado- necesita que dejemos de atosigarla.

Crédito de fotos: Francisco Valdés Perezgasga

La conciencia sobre el cuidado del mundo tendrá que surgir del conocimiento de lo que tenemos y esto es lo que aspiramos al hacer el bioblitz en el Nazas.

Los datos preliminares son impactantes: 658 especies vistas en 3,034 observaciones hechas por 82 personas. Doscientas cincuenta y seis especies de plantas, 227 de insectos, 82 de aves, 25 de arácnidos, 21 de hongos, 12 de reptiles, 9 de peces, 8 de mamíferos.

Prácticamente todas las observaciones fueron hechas de día. De haber empleado las noches, los números serían aún más impresionantes.

Durante el ejercicio un participante, joven, estudiante, habitante urbano, pasmado con el paisaje y la diversidad que encontraba a cada paso en el Cañón de Fernández, nos preguntaba si acaso era el mismo río que pasaba por nuestras ciudades y que días antes había llevado agua.

Esa pregunta fue reveladora. Esa pregunta puede surgir en gran parte de la población urbana que no tiene noción de lo que es el Nazas. Ni de lo que fue. Es como si el cadáver urbano y el río de aguas arriba fueran dos Nazas.

Debemos apurarnos para cerrar esta brecha. Si no vemos lo que hoy es el Nazas, todo el Nazas, y las razones por las que lo tenemos como los tenemos no podremos empezar a imaginar otro futuro. Un futuro más prometedor.

Sabiendo lo que el Nazas es hoy, empecemos a imaginar lo que puede volver a ser. Desde las montañas de Durango hasta la Laguna de Mayrán. Un río vivo soportando a una comunidad próspera y feliz.

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