‘Pieces of a Woman’: no hay fórmulas para el duelo

La película Pieces of a Woman (Fragmentos de una mujer) es una de las apuestas de Netflix rumbo a los Oscar. Fue escrita por Kata Weber y dirigida por Kornél Mundruczó. Se estrenó el pasado 7 de enero y ha sido bien recibida por el público y la crítica. ¿Por qué?

Martha (Vanessa Kirby) y su esposo Sean (Shia LaBeouf) esperan la llegada de su primera hija. Han decidido que el alumbramiento sea en casa y aunque se intuye el nerviosismo presente en cualquier nacimiento y en padres primerizos, ambos parecen seguros de tener todo bajo control.

Vemos a Martha sufriendo náuseas y retorciéndose del dolor. Asistimos al desconcierto que la invade con cada indicación de la partera o cuando Sean le dice que tal vez haya que trasladarla a un hospital sin explicarle muy bien los motivos. El tiempo apremia.

Tras un breve respiro, la labor de parto culmina con una tragedia de proporciones inconmensurables a la que la pareja deberá hacer frente. ¿Lograrán sobreponerse juntos?

Las leves diferencias de personalidad de Martha y Sean planteadas al inicio de la película se convierten en abismos insalvables ante la pérdida. Cada uno reacciona de manera distinta al dolor: ella opta por el silencio y la inexpresión. Él por los vicios y la agresividad.

No ayudan las intromisiones de Elizabeth (Ellen Burstyn), la madre de Martha, quien hace uso de todo lo que tiene a la mano para «encarrilar» a su hija. Actúa bajo la convicción de que sólo ella sabe qué es lo que hay que hacer en casos como este y cómo debe sentirse su hija.

Pieces of a Woman nos recuerda que no existen fórmulas para transitar un duelo, así como no hay un solo tipo de ser humano. Tal vez existan recursos de apoyo al alcance, pero no todos tenemos que optar por los mismos o en un tiempo determinado.

La sobriedad de la actuación de Vanessa Kirby durante su duelo nos enseña que enfrentar la pérdida es un proceso interno y no un espectáculo.

No así el guion, cargado de metáforas trilladas; la música, de pronto innecesaria y manipuladora, así como ciertas decisiones en cuanto a la cinematografía, que contrastan con la elegancia de Kirby y hacen que el filme raye en algunos momentos en el melodrama.

La recomiendo únicamente por el buen trabajo de Vanessa Kirby, quien ya ganó un premio en Venecia por su actuación y tiene todos los méritos para competir por el codiciado Oscar y cualquier otro, así como por sus planteamientos con respecto a los temas del duelo y el perdón.

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