Movilidad y seguridad

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Dedicado a las víctimas de los siniestros viales

Francisco Valdés Perezgasga

La semana pasada se llevó a cabo el Primer Congreso en Movilidad Sustentable en la Ibero Torreón.

Acudieron autoridades y ciudadanas con interés en la movilidad metropolitana en La Laguna.

Si bien el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, estuvo presente, el desinterés de sus contrapartes de Lerdo, Gómez Palacio y Matamoros fue más que evidente.

Siguen nuestros gobernantes sin entender que somos una zona metropolitana con problemas graves que requieren de urgente atención colectiva.

La calidad del aire y la movilidad nos afectan igualmente a quienes vivimos en las cuatro ciudades conurbadas.

Ambos problemas están íntimamente trenzados y urgidos de soluciones metropolitanas.

En el congreso expusieron grandes conocedores de la movilidad en México. Expertos de clase mundial.

Alejandra Leal, Agustín Martínez, Laura Ballesteros, Héctor Zamarrón, Paco de Anda y otros nos hablaron de los esfuerzos que se hacen en todo el país para cambiar la movilidad de las personas a modos más racionales, sustentables y democráticos.

El transporte público, el uso de la bicicleta y caminar son maneras de moverse baratas, saludables, tranquilas y amables.

Además, no requieren de grandes inversiones y hacen un uso más eficiente del suelo público.

Paradójicamente, las inversiones y las políticas públicas —en La Laguna y en el país— se han enfocado en facilitar la movilidad del coche y de la minoría de mexicanas y mexicanos que tiene acceso a él.

La movilidad es un tema también de desigualdad y de injusticia.

Quiero destacar el aspecto más triste de la movilidad en La Laguna: la inseguridad vial.

En nuestro país mueren dieciséis mil mujeres, hombres, niños y niñas cada año en siniestros viales.

Este número es de espanto cuando nos damos cuenta de que son miles de historias de pérdida y de dolor, de luto y de rabia en miles de hogares mexicanos.

Según el Instituto Nacional de Salud Pública, en nuestro país los siniestros viales son la primera causa de muerte de los jóvenes entre 15 y 29 años y la segunda causa de muerte en niños de 0 a 5 años.

Entre el 40 y el 60 por ciento de estos siniestros tienen como protagonistas a conductores y conductoras que bebieron alcohol.

Vaya usted a saber cuántos han sido por el uso del celular mientras se conduce.

Estas conductas criminales, alcohol y celular, son ampliamente practicadas y toleradas en nuestras calles.

La segunda vialidad más peligrosa del país es el periférico que atraviesa Torreón, Gómez y Lerdo, donde nadie es capaz de obedecer el límite de velocidad. Una vergüenza lagunera.

Las licencias de chofer se reparten como estampitas, mediando sólo un pago.

En algunas ciudades de México han sido electos políticos que prometen licencias vitalicias sin que medie examen alguno.

Estas cuentas de espanto, de muertes y heridas, son resultado de un diabólico coctel de políticas públicas, malos diseños viales, huecos legales y una cultura cochista.

No son actos divinos ni tragedias naturales. Cada uno de los componentes que se conjuran para llenar nuestras calles de sangre pueden ser modificados si nos ponemos a la tarea todas y todos.

Un grupo de organizaciones de todo el país que, como Ruedas del Desierto, formamos parte de la Coalición Movilidad Segura (coalicionmovilidadsegura.mx), logramos con éxito que se modificara la Constitución del país para incluir el derecho a una movilidad segura como derecho humano.

COALICIÓN MOVILIDAD SEGURA

A partir de ahí empezó a andar el reloj para que se promulgara la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial.

El tiempo se agotó el pasado 17 de junio sin que las senadoras y senadores hayan sido capaces de cumplir una de las tareas para las cuales se les eligió.

Por ese inexplicable retraso han muerto desde ese día, el 17 de junio, casi siete mil mexicanas y mexicanos. Decir que tienen sangre en sus manos no es una hipérbole.

A nosotros los y las votantes nos toca exigirles que hagan su trabajo, que el mecanismo para obtener una licencia sea estricto y parejo en todo el país, que se cree una agencia que recopile los datos de seguridad y proponga mecanismos para mejorarla, que se adopten límites de velocidad bajos y homologados en todo el país y que se castigue con severidad a quienes los incumplan.

Hay muchísimo por hacer. El Primer Congreso de Movilidad Sustentable de la semana pasada fue un faro que nos dice a todas y todos hacia dónde nos tenemos que mover para hacer de nuestras calles sitios seguros y hacer nuestro aire más respirable y que nuestra calidad y esperanza de vida mejore de manera sustancial.

Felicidades al ayuntamiento de Torreón, en particular a la Dirección de Movilidad No Motorizada, por tomar el tema en la mesa y poner el ejemplo al resto de la zona metropolitana.

Foto de portada por Ian Valerio, disponible en Unsplash
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