Homicidio y feminicidio en tiempos de COVID-19

Febrero de 2021 y sus 3 mil 983 víctimas de homicidio terminaron con una racha de 35 meses consecutivos con registros de más de 4 mil muertos por mano ajena en los totales mensuales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La última vez que el SESNSP cerró un mes con menos de 4 mil victimados fue en otro febrero, el de 2018: 3 mil 859 defunciones.

Con las 4 mil 329 víctimas de enero, el primer bimestre del año en curso suma 8 mil 312 muertos a causa de actos tanto intencionales como involuntarios.

Dicha cifra representa una disminución de 313 casos, un 3.6 por ciento a la baja, en comparación con el mismo periodo de 2020.

La estadística nacional se nutre con información provista por Fiscalías y Procuradurías de Justicia de las 32 entidades del país.

En el acumulado del año en curso, actualizado el 20 de marzo, México suma 5 mil 455 asesinatos y 2 mil 857 crímenes culposos.

En cuanto a feminicidios, rubro que se cuenta aparte, el primer bimestre se saldó con 143 víctimas en territorio nacional.

Esa cantidad representa una disminución de casi el 15 por ciento comparado con el balance de enero y febrero de 2020 (168 victimadas).

Las cifras expuestas indican que en el primer bimestre hubo 140 víctimas de homicidio al día y 2.4 feminicidios cada 24 horas.

En 2019, año con más homicidios en la joven historia (apenas siete años) de la estadística del SESNSP, el promedio diario fue de 143 víctimas.

Mientras en suelo mexicano el indicador de actividad homicida mostró una ligera mejoría, en Coahuila, con 61 fallecidos (27 de ellos en hechos dolosos) se observó una reducción del 32 por ciento, 29 menos que en el mismo lapso del calendario 2020.

Se trata de la menor cantidad registrada por la entidad en los primeros dos meses del calendario desde que se realiza este conteo (2015).

En cuanto a feminicidios, el concentrado de 2021 acumula cuatro casos, misma cantidad que en el bimestre inicial del 2020.

AÑO COVID, MISMA VIOLENCIA

Los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que la pandemia apenas ha mitigado la actividad criminal en el renglón que extingue vidas.

Contagios y defunciones por COVID-19, confinamiento, sana distancia, cierre de negocios, debacle económica y demás fenómenos que restringieron la vida en 2020 sólo ameritaron una disminución del 1.8 por ciento en el delito que priva de la existencia en comparación con 2019.

En el almanaque consumido por la contingencia la actividad criminal victimó a 51 mil 426 personas, en actos o intencionales o culposos.

Del total de defunciones, 34 mil 552 fueron muertes ejecutadas con dolo, 24 mil 415 se perpetraron con arma de fuego.

2019 cerró con 52 mil 402 fallecidos por mano ajena. Hechos intencionales ultimaron a 34 mil 681 individuos, de ellos, 24 mil 437 acabaron con balas en el cuerpo.

De un año a otro apenas hubo 129 asesinatos menos, ni medio punto porcentual de diferencia. La reducción en los asesinatos con arma de fuego fue de 22 personas, cerca del cero en términos porcentuales (0.09 por ciento).

FEMINICIDIO

La COVID-19 tampoco frenó la violencia feminicida en 2020, que cerró con 970 víctimas, una más que en 2019.

El desglose de causas de muerte indica que en 238 casos la herida mortal fue infligida con arma blanca; 219 mujeres fallecieron tras recibir disparos; la mayor parte de las victimadas, 432, fueron inscritas en el renglón de “Con otro elemento” que abarca conceptos como ahorcamiento, estrangulamiento, golpes, quemaduras, mutilaciones. En 81 asesinatos no se especificó la mecánica letal.

El total registrado indica que a lo largo del año pasado, cada 24 horas 2.6 mujeres murieron de forma violenta por razones de género.

INCIDENCIA

En la generalidad de hechos constitutivos de delitos, la COVID-19 sí acarreó una reducción de la actividad criminal.

El reporte Incidencia Delictiva del Fuero Común indica que el año pasado se cometieron 1 millón 841 mil 187 crímenes.

Esa cifra representa una disminución del 11 por ciento (229 mil 977 ilícitos menos) en comparación con 2019 y es la cantidad más baja para un corte anual del SESNSP desde 2016 (1 millón 761 mil 830 ilícitos).

A nivel nacional, los expedientes por homicidio (doloso y culposo) se redujeron un 3.5 por ciento: 43 mil 258 de 2020 contra 44 mil 861 de 2019.

Las investigaciones de asesinato tuvieron una disminución de 2.2 por ciento, (28 mil 824 contra 29 mil 484). Las carpetas abiertas por feminicidio se mantuvieron en el mismo nivel: 942 casos, apenas uno menos que en 2019.

El número de víctimas es mayor que el de hechos denunciados porque en una sola carpeta de investigación puede haber más de un afectado. Por ejemplo, en mayo del año pasado, en una casa de la colonia Compresora de Torreón, fueron encontrados los cuerpos de tres trabajadoras del Instituto Mexicano del Seguro Social. Las tres víctimas formaron parte de una misma indagación.

CASO COAHUILA

Al cierre de 2020, la entidad coahuilense contabilizó 48 mil 463 delitos. El total anual de ilícitos no se situaba por debajo de los 50 mil desde 2015.

Marcado por el virus, el año pasado dejó 390 carpetas de homicidio. De las 194 que recibieron la dolosa etiqueta, en 103 se manejaron armas de fuego.

La reducción con respecto a 2019 y sus 449 casos (de los cuales 222 reunieron agravantes) fue del 13 por ciento. En ambos ejercicios el promedio fue de poco más de un expediente iniciado al día.

Las investigaciones de feminicidios sumaron 24 registros, misma cantidad que en el concentrado previo.

Los expedientes contenían 439 víctimas de homicidio; 225 individuos perdieron la vida en crímenes dolosos, 131 de ellos fueron abatidos por disparos.

Dichas cifras representan un decremento de las muertes por mano ajena en general (premeditadas y accidentales) del 21.9 por ciento en comparación con 2019 (562). La caída porcentual es prácticamente idéntica en el rubro de asesinatos (fueron 288 en 2019).

Una caída más pronunciada se observa en el rubro de las defunciones por heridas causadas con arma de fuego: 32.4 por ciento menos.

Las mujeres víctimas de feminicidios sumaron 29 el año pasado, tres más que en el último calendario de la vieja normalidad. 20 defunciones entraron en el renglón de “Con otro elemento”, cinco en el de arma de fuego y cuatro en el de arma blanca.

FIABILIDAD

¿Qué tan fiables son las cifras de incidencia delictiva reportadas por los estados a la Federación y luego publicados por el Secretariado Ejecutivo?

Según México Evalúa, se trata de datos con enormes sesgos.

La medición oficial depende de que una denuncia desemboque en una carpeta de investigación.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2019, de los 33 millones de actos ilícitos que se cometen en el país al año, sólo 2.2 millones (el 6.8 por ciento) dan forma a expedientes de persecución judicial.

Otro factor que incide en la baja calidad de la información pública es que, en su versión de datos abiertos, no transparenta sino el año, la entidad (estado y municipio), tipo de delito, modalidad, sexo de la víctima y si el afectado era menor o mayor de edad.

En la oenegé afirman que los números de supuestos homicidios del Inegi reflejan mejor el panorama de violencia letal en el país porque ofrecen más datos y desagregan la información como no lo hacen las fuentes de seguridad.

Por ejemplo, el instituto de estadística muestra cuántos asesinatos ocurrieron en la vía pública y cuántos en domicilios particulares o qué tipos de armas acabaron con más vidas de mexicanos jóvenes (de entre 15 y 29 años de edad).

DE ORIGEN

En el documento Fallas de Origen 2019: Índice de Confiabilidad de la Estadística Criminal, México Evalúa expone que las autoridades juegan un papel importante en que la información delictiva sea de mala calidad.

Según la oenegé, es posible que a) los policías no reporten delitos para evitar realizar una investigación; b) los funcionarios del Ministerio Público se equivocan al registrar los ilícitos; c) las autoridades deciden modificar las cifras para demostrar que ha seguridad ha mejorado en su ciudad.

También señala que existen tres síntomas de la debilidad institucional en materia de incidencia criminal: la clasificación errónea, el subreporte y la reclasificación intencional de datos delictivos.

A propósito de los asesinatos en territorio nacional, el estudio consigna que, “en el contexto actual, existen muchos incentivos a favor de la manipulación de las cifras de homicidio intencional”.

El fin de dicha alteración sería “evitar el costo político que representa para los gobiernos el incremento de este delito de alto impacto”.

Según el reporte Incidencia delictiva del fuero común en tiempos de COVID-19, del Instituto Belisario Domínguez, las restricciones de movilidad fueron aspectos determinantes en la reducción (mínima en el caso de los homicidios e inexistente en materia de feminicidios) de la actividad criminal del año pasado. Sin embargo, el temor al contagio, también afectó el número de denuncias.

Las consideraciones finales del informe llaman a mejorar la medición de la incidencia delictiva que difunde el SESNSP a través de acciones como: a) capacitar y supervisar al personal de fiscalías y procuradurías estatales encargado de registrar los datos sobre carpetas de investigación, y b) transitar de una unidad de observación de los crímenes contenidos en los archivos a una enfocada en las víctimas.

Foto principal Lacie Slezak on Unsplash
Foto de interior Maxim Hopman on Unsplash
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