Por Miriam Canales
Con la película Ya no estoy aquí, el nombre de Fernando Frías comenzó a sonar fuerte durante los tiempos pandémicos y la premiación de los Arieles, donde obtuvo el premio a la mejor película en 2020 con el respaldo de Netflix. El siguiente paso fue el estreno del documental Depeche Mode: M sobre la banda británica y su gira Memento Mori en México, que se proyectó por vez primera en el festival de Tribeca de Nueva York el 4 de junio y espera su lanzamiento oficial a fines de este 2025. Es así como ha obtenido mayor notoriedad como cineasta.
Nacido en 1979 en la Ciudad de México, Fernando Frías de la Parra no solo pertenece a una nueva generación de mexicanos incursionando en proyectos internacionales; la música influye altamente en su obra. Visitó Torreón el pasado mes de mayo para participar en una charla con el escritor Julián Herbert en la Feria del Libro de Coahuila Región Laguna. Juntos conversaron acerca de abordar las historias desde distintos ángulos, ya que desde su perspectiva, no solo cuentan los datos sino las atmósferas, la relación del cine y la música, y el impacto de estas en los espectadores y lo social.
En Ya no estoy aquí, escrita y dirigida por Frías, tiene como protagonista a “Ulises”, un joven de 17 años oriundo de Monterrey, fiel escucha de “cumbia rebajada” e integrante de la “clica” (pandilla) “Los Terkos”, que forma parte de la cultura urbana Kolombia que ha permeado en esta ciudad desde tiempo atrás. La trama se sitúa a finales de la década de los 2000, en el duro contexto de la primera parte de la guerra contra el narcotráfico, en la que esta ciudad resultó “la joya de la corona” para la delincuencia organizada.
La “cumbia rebajada”, a pesar de su antigüedad, goza de un auge actual, técnicamente baja su velocidad musical y es acompañada de acordeón, que es como “la voz del lamento”, según explicó.

Por otro lado, Depeche Mode: M, según el sitio web del Tribeca Film Festival, es un periplo durante los conciertos de Depeche mode en la Ciudad de México en septiembre de 2023, que abarca no solo la cultura mexicana para ser vista por un público internacional, sino que también hay un vínculo entre la migración, la muerte, la música y esta letra del alfabeto. De igual modo, la pandemia de COVID-19 influyó en la creación del disco Memento Mori, así como su cofundador Andy Fletcher, quien pereció repentinamente en mayo de 2022, provocando así un cataclismo dentro de la estructura de la banda al dejar a Dave Gahan y Martin Gore como miembros primigenios y únicos, lo cual fue un punto de inflexión en su trayectoria.
A pesar del silencio en que permaneció durante un año y medio este proyecto por la disquera productora, Frías, según la misma página, contempla la muerte en línea recta: desde el dios azteca Mictlantecuhtli hasta el Día de Muertos y cuenta con la participación del actor Daniel Giménez Cacho como narrador. En la producción intervienen Stacy Perskie Kaniss, Nina Soriano y Saul Levit; en la dirección de fotografía Damián García y en su edición Yibran Asuad, Melisa San Vicente y Liora Spilk.
¿De dónde viene este interés de retratar la música? Veo que eres muy melómano, ¿pero cómo llegan el cine y la música a tu vida? ¿Fue algo simultáneo o por separado?
Yo creo que sí llegan en distintos momentos. A partir de la identificación, cuando algo no solo te suena, sino que te significa, se vuelve personal, y luego conectas con toda esa toda esa otra nube de gente para la que también se vuelve personal y te das cuenta que no estás solo, te das cuenta que hay más y más canciones, es un viaje. Y no es tanto de “retratar la música” —pero me encanta como concepto eso que dices—, me he topado que las películas tienen que ver con migración. Bueno, esta última de los conciertos de Depeche Mode, al otro lado de la muerte.
¿Cómo influyó tu orígen capitalino para retratar una parte del norte de México del que eres ajeno, en este caso Monterrey?
Sí, mira, yo estuve 16 años en Nueva York y cuando fui a Monterrey no creo que haya ido ni como chilango ni neoyorkino ni como regio, fui como yo. Me dicen: “director de cine mexicano”, pero antes de ser mexicano soy yo. Hay muchas otras cosas que me definen más. Y siempre siento que al venir de afuera hay una libertad en el observar o cuando tienes que contar. Si me dices: “tómale una foto a tu familia ahora”, no me sale igual que como cuando hay que tomar una foto por primera vez.
¿Qué tanto has aplicado la aventura a la hora de filmar? Bueno, el riesgo, pero sobre todo la aventura.
Siempre. Porque la producción necesita que esté todo muy bien planeado, calculado y meticuloso, y a mí me gusta la aventura. Entonces trato de buscar la historia y ejecutar la filmación más planificadamente, pero siempre con la libertad de abrazar la aventura. Y de ahí salen cosas que no pueden ser calculadas y que pueden ser buenas sorpresas.
¿Tú siendo melómano todavía compras discos físicos?
Sí, mucho.
¿Cómo cuáles?
Mi hija se llama Fela, como la cantante Fela Kuti, y compré una caja suya muy bonita. Y mucho dub porque estuve trabajando en Toronto hace poco y encontré una tienda de discos usados buenísima y accesible. Siempre compro mucho afro beat; compré reggae, un poco de punk. Todos viniles.
¿Qué te gusta en cuanto a películas musicales? ¿Te gusta Purple Rain, por ejemplo?
Sí, pero la versión tuareg. En el idioma tuareg no existe el color púrpura entonces existen el rojo y morado y combinado. Lo vi en el cine en un momento en que tocó uno de esos dos músicos que salen, son unos guitarristas increíbles.
(Se refiere a una peculiar adaptación nigeriana lanzada en 2015 titulada Rain the color of blue with a little red in it).
¿Te gusta Fame, por ejemplo?
No, esa no.
A mí, en lo personal, no me gustó el documental Spirits in the forest (2019) de Depeche Mode, el que estaba narrado por fans…
Sí, justo por eso no quisieron hacer un documental sobre fans. Entiendo lo que dices.
Dices que todo en este nuevo va desemboncándose sobre la marcha…
Sí, pero no mucho. Hay una directriz muy clara y como que la vas encontrando, vas editando en el proceso. El dirigir un documental está en el editar, no en el filmar.
Comentas que te basas mucho en los límites, al menos para narrar esta historia, me interesó ese tema…
Es que siempre me hice la idea profesionalmente de: tenemos esta camarita que es más chafa, pero sacándole provecho, abrazando la imperfección, o buscar quién pueda prestarnos algo, o si se requiere una grúa, pues que venga la grúa, de un lado muy “guerrilla”. Me cuesta mucho cuando trabajo en series de Hollywood porque estoy acostumbrado a que no se tienen las cosas, para proyectos personales siempre hay mucha mayor limitación.
¿Te refieres a todo eso solo a la hora de filmar?
En todo. Cuando filmas una serie ahí está todo el equipo, con un proyecto específico y hay un formato específico. Cuando es un proyecto personal siempre hay mayores limitaciones.
¿Pero eso es solo en México o en alguna otra parte?
En cualquier otra parte. Y las limitaciones siempre inspiran. Por ejemplo, puedo tener todo el equipo del mundo, pero a lo mejor soy el tercer director que va a dirigir, entonces ya está muy marcado el camino y esa es una limitación en sí misma. ¿Qué puedo traer yo dentro de lo que esté muy marcado?
¿Cómo es estar trabajando actualmente en Hollywood en cine y más allá de los lugares comunes y la impronta de los three amigos: Iñárritu, Cuarón, Del Toro, como que nos perdimos en esa línea. ¿Qué sigue ahora? En esta nueva generación al menos.
Sí, es complicado porque tiene que ver el estado de las cosas. Creo que ahora hay más libertad creativa, más riesgos, al menos en la televisión que en el cine, podría decirse. Pero a la televisión le está llegando más gente que al cine, que está en un momento difícil, con los streamers y la inteligencia artificial. No me parece el mejor momento de Hollywood. Obviamente persiguen el éxito comercial, pero antes era con mayor visión y creo que no está exenta esa industria en particular de cómo está el país y el mundo.
Dices que te llamaron para filmar cuando ocurrió la huelga en Hollywood —que ya tiene dos años— y ahora está el debate de la inteligencia artificial y la situación sociopolítica, ¿en qué parte está la realización del cine?
Es complejísimo, te digo, están los streamers y ahora Trump quería poner unos aranceles, que cualquier cosa que no fuera filmada en Estados Unidos iba a tenerlos y eso lo vuelve aún más complicado.
¿Pero tú quieres seguir allá? Tienes una vida itinerante…
No, yo estoy en la CDMX y no sé qué sigue, yo voy una canción a la vez. Vivo ahí, pero trabajo en diferentes ciudades. Los proyectos están en diferentes lugares.
¿Qué más piensas hacer después del estreno del documental de Depeche Mode?
Todavía no sé. Voy a tomarme un tiempo para escribir, por ahora.
A lo mejor podrías filmar la película del libro de La casa del dolor ajeno (de Julián Herbert).
Sí, pero tendría que leerlo antes.
Vale la pena.




