‘El mundo adora el poder que tenemos como mujeres, pero no nos permite ejecutarlo’: María Arnal 

Maria Anral
María Arnal por Pol Rebaque vía Wikipedia

Miriam Canales

A finales de 2025 Plaza Pública tuvo la oportunidad de charlar con ella en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025, dedicada a Barcelona, donde la cantante estuvo como invitada. 

Nacida en Cataluña, en 1987, María Arnal se abre paso entre el pop y el experimentalismo, con los retos que implica desafiar, como mujer, a las nuevas tendencias de consumo musical. “45 cerebros y un corazón” (canción de 2017 junto a Marcel Bagés) y “Clamor” (2022) son algunas de sus obras, así como su nuevo disco AMA (2026). 

Tú hablas del entendimiento entre nosotras mujeres, sobre todo a la hora de hacer música, en particular de las de nuestra generación. ¿De qué manera crees tú que en España se ha pulido este tema?

Siento que hay un espacio bastante intergeneracional. Hay una sensibilidad que pasa también por un hartazgo y por una frustración muy grande que se ha venido mostrando desde diferentes sectores: desde el cine, desde esferas como Hollywood en su momento, y desde los movimientos más de base feminista. En la democracia en España estos fueron súper importantes por haber sido los primeros más potentes que pidieron por el cambio estando en dictadura. Por lo tanto, hay un legado que está siendo revisitado y encarnado por las nuevas generaciones, así que todas nos sentimos con este hilo que nos conecta y nos vamos abriendo puertas las unas a las otras. 

Hay un trabajo de memoria que se está haciendo, muy interesante, ha habido un borrado sistemático de todas esas mujeres artistas por la construcción del hombre artista y ese canon, definido desde el patriarcado. Ahora hay una sensibilidad y unas ganas de romper eso y de romper con todos estos prejuicios.

Mencionas la influencia de la literatura de Safo. Yo empecé a leerla por 2012 y luego la perdí de vista. Veo que de un tiempo para acá ha tenido un impacto porque no se le ha valorado como merece, incluso Christina Rosenvinge hizo un disco referente a ella: Los versos sáficos y con ella tuve un chispazo de vuelta.

¡Sí, somos muy amigas! Fue “Canción de boda”. Christina es una gran amante de la literatura. Yo estudié traducción y literatura. Safo es un ejemplo más de honrar la memoria de los nombres que fueron olvidados o borrados. Para mí, ha sido una gran fuente de la que beber. Está también Sara Torres, es una escritora muy interesante, escribe ficción, poesía queer y escribió la novela Lo que hay. Chulísima.  

Por otro lado, dicen que el porvenir no es algo relajado, de hecho, estamos inquietos con el tema futurista que es lo de hoy. Eso me despertó curiosidad.

El dueto de chicas Tarta Relena tiene el espectáculo muy centrado en la tradición de la canción sacra y profana que se ha relacionado e inspirado en la idea del futuro, pero en este disco no hablo tanto de esto. En toda la literatura epistolar hay un ejercicio de intimidad y honestidad al escribir una carta que me ha inspirado mucho para estas letras. Me he leído un montón de cartas para escribir estas canciones que funcionan en el disco como cartas de amor, a las amigas o a una misma o a las mujeres que forman parte de ti.

¿Y quiénes serían ellas?

Las de mi familia, las más cercanas, luego las artistas que me han inspirado: de escritoras, músicas, compositoras, y luego ya personajes de ficción incluso, son mujeres que me han inspirado. Es un disco que habla del concepto de la feminidad, de los conflictos, de la tensión de proyectos que están liderados por mujeres porque el mundo adora el poder que tenemos, pero no nos permite ejecutarlo (ríe). Esa es una tensión que siento que es muy interesante, así como las rivalidades que hay entre mujeres, que es algo que sigue instaurado en el imaginario, pero no es real, o no ha sido real, así como hay muchas uniones colaborativas.

Bueno, pero tienes 39 años. Ya como que en nuestra etapa de vida ya es más fácil hablar de esto.

Sí, hemos vivido ya un montón de cosas (ríe). Para empezar, has tenido experiencias buenas y malas, con gilipollas, con gente que ha sido increíble. Te has enfadado, reconciliado, hay un viaje emocional con lo que no se puede escribir a los 20, y eso es precioso, y eso también son los frutos de cada ciclo, hay un paisaje emocional que no se puede dibujar cuando eres joven y cuando ya eres adulta y consciente. Yo he ido y vuelto muchas veces. Sin duda era más complicado. Yo veo con distancia cantantes de los noventa y la mierda que tuvieron que soportar, por ejemplo.

O que no trascendieron por algo. Yo me acuerdo de lo que llegó a México por ese entonces: Ella baila sola, Azúcar Moreno. ¿Te acuerdas de Ana Cirré, por ejemplo? Ella estuvo manteniéndose en la segunda mitad de esa década.

Era un mundo muy diferente. Bueno, no es una industria fácil, pero ahora todo es más fácil. Hay muchas maneras de vivir y aparte el circuito tan grande no me interesa tanto, creo que es muy poco libre.

Ana Torroja también ha intentado tener una carrera solista 

Bueno, pero Mecano era gigante. Bueno, no lo sé, quizá tampoco lo necesite con los millones que debe tener.

Por otro lado, me interesan tus colaboraciones. Estuviste con Kronos Quartet, por ejemplo.

Sí, les propusieron cantar con una artista local en Barcelona y me escogieron a mí. Nos hicimos muy amigos, estuve en San Francisco con David Harrington y hemos mantenido la amistad, me encantaría tocar con ellos. Ellos se abren a colaboraciones con gente de fuera, tienen esa pulsión de salir de su sitio de comodidad. Él tiene como 80 años. Son gente muy abierta, humilde, trabajadora.

¿Hiciste algo también con Suzanne Ciani?

Solo grabé un podcast donde la entrevisté, musicalmente no. Cuando ha vuelto a Barcelona no hemos podido coincidir, pero nos entendimos muy bien, sobre los nuevos estudios de bioacústica y de pioneras en la electrónica, que prueban el sonido, la textura, el ambient, como la conocemos hoy en día. Ese podcast se llama Cada capa de la atmósfera y está producido por el Centro Cultural Contemporáneo de Barcelona.

La escena electrónica en España ha tenido sus etapas. Conozco cosas de los ochenta, hay un montón de escenas al mismo tiempo… 

Hablar de un género se queda limitado porque todo está muy mezclado. Yo puedo ir a tocar a festivales de electrónica y tradicional. Eso pasa porque el proyecto tiene ese ADN desde el principio, como Sonar que me han apoyado desde el inicio y han cuidado toda la escena local donde hay un montón de proyectos interesantes.