WandaVision: ¿Sólo para fans del MCU?

La sitcom WandaVision de Disney+ se lanzó el 15 de enero y hasta el momento lleva seis episodios. Por lo pronto son sin duda los fanáticos del MCU (Universo Cinematográfico de Marvel por sus siglas en inglés) y de la talentosísima Elizabeth Olsen quienes más la están disfrutando. ¿Atrapará por igual a todo público?

De entrada, diría que no, porque para entenderla hace falta el contexto que sólo puede brindarnos la saga The Avengers. Pero, por otro lado, cuenta con algunos elementos que pueden captar la atención de una que otra persona melancólica que haya crecido con series estadounidenses.

Y es que cada capítulo hace homenaje a la historia de la televisión norteamericana, desde la década de los sesenta hasta los dosmiles, por el momento, a través de referencias a series como Hechizada, Alf, Full House y Malcolm in the Middle.

Más allá del papel que juega en la trama, este repaso me parece interesante porque nos puede llevar a reflexionar sobre cómo han evolucionado las narrativas, discursos y fórmulas del entretenimiento Made in USA y cómo han influido en las producciones y consumo de otros países.

WandaVision es un ambicioso show que nos cuenta una historia actualizada del MCU al tiempo que nos relata la de la sociedad estadounidense a través de su televisión, y ¿por qué no decirlo?, de las sociedades que consumimos sus materiales culturales (imperialismo cultural, cof).

La serie va de menos a más. Si bien las actuaciones de Elizabeth Olsen (Wanda) y Paul Bettany (Vision) son buenísimas desde el primer minuto, al comienzo hay problemas de ritmo que podrían atribuirse al tipo de televisión que se parodia. ¿Así de fácil era (es) entretener?

En el primer capítulo, “Filmado con público en vivo”, vemos a Wanda y Vision como una pareja de recién casados que llega a vivir a los suburbios. Deben ocultar su verdadera identidad y poderes. ¿Por qué? ¿En qué año están realmente?

¿Esto sucedió antes o después de Infinity War y Endgame? ¿Wanda y Vision viajeros en el tiempo? #KHÉSTÁPASANDA ¿En serio tengo que esperar una semana para saber? ¿Por qué no sueltan todos los capítulos de una vez por todas? ¿Tío Disney viajero en el tiempo?

Y sí, hay que esperar una semanita completa, como cuando veíamos Game of Thrones, pero es WandaVision, y no es que esté mala, pero no es GOT, estamos de acuerdo, ¿verdad?

En fin, no revelaré muchos detalles para no ‘spoilear’, pero las interrogantes van en aumento. Todos es risas y diversión y chistes blancos hasta que poco a poco las interrogantes, los anacronismos, la incoherencia interna se acumulan y generan una tensión que cambia el tono. Algo preocupa a Wanda, algo amenaza su mundo feliz. ¿Qué es?

No lo revelan muy pronto, y tal vez porque saben de la impaciencia de nuestros tiempos, nos hacen una promesa velada. El título del segundo capítulo, “No cambie de canal”, parece decir: “aguanta, viene algo bueno, tlj”. Ok, tú ganas.

Es hasta el final del tercer episodio, “Ahora en colores”, que la cresta de la verdadera trama emerge. Pero fue el cuarto, «Interrumpimos este programa», el que por fin me atrapó. A partir de entonces los guionistas sueltan respuestas a la vez que siembran nuevas dudas.

“En un episodio muy especial” y “¡Espectacular estreno de Halloween!” completan la lista hasta ahora. Este último ya sabe a lo que Marvel nos había acostumbrado y por supuesto que los fans del cine de superhéroes van a estar felices.

La serie comienza a disfrutarse ya como un todo cuando intuyes lo que está en juego. Para entonces ya sientes empatía por los protagonistas y su drama interno. Están todos los ingredientes, ya sólo falta esperar que cuajen.

Recomendable si eres top fan del MCU, de Elizabeth Olsen o de la televisión estadounidense. Pero si sólo cumples los dos últimos requisitos tendrás que ver antes la saga The Avengers. Pon especial atención a partir de Age of Ultron.

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